¿Bolívar Soberano?
Análisis 13/08/2019 07:00 am         


Por Aurelio F. Concheso:



Aurelio F. Concheso

El 20 de este mes se cumple un año de la reconversión monetaria, es decir la eliminación a la moneda entonces en circulación, el Bolívar Fuerte, de cinco ceros más de los tres ceros que se le habían eliminado al propio Bolívar en 2008. Esta medida se suponía que iría acompañada de otras, nonatas, que de haber sido implementadas de manera coherente, podrían haber constituido el inicio de una reforma monetaria propiamente dicho. Lamentablemente, como es habitual en este gobierno a la hora de escoger entre políticas económicas alternativas, se fue por las peores y las posibilidades de una reforma quedaron en el tintero.

El Bolívar Soberano, que iniciaba su existencia en BsS 60 por dólar, se cotiza al día de hoy en las mesas de dinero a BsS 12.800 por dólar, una devaluación de 99.5 %, lo cual prácticamente garantiza que un futuro gobierno, que por fin logre cortar el nudo gordiano de la increíblemente incompetente política monetaria venezolana, tendrá que eliminarle tres o cuatro ceros más a lo que algún día necesariamente tendrá que ser una unidad de cuenta anclada a una moneda seria, o una canasta de ellas. Eso al menos, si es que dicho gobierno tiene intención de rescatar la capacidad de atracción de inversión privada y ahorros que una vez tuvo la economía venezolana.

Hay que reconocer, sin embargo, que desde principios de año ha habido esfuerzos incipientes por al menos liberar la moneda y restringir en algo los niveles de liquidez. El problema es que, estando como están esos esfuerzos, a contrapelo de la dirección general de las políticas gubernamentales, el remedio esté resultando peor que la enfermedad. Si bien en algo se ha restringido la impresión de dinero, esta sigue en los astronómicos niveles de entre 20 y 25% mensual. Esto se ha contrarrestado en parte con la draconiana mediada de aumentar el encaje a depósitos bancarios arbitrariamente etiquetados como “excedentarios”, un mandarriazo que ha desaparecido la ya menguada habilidad de una enanizada banca nacional a otorgar créditos así sea en el cortísimo plazo.

La cartera de créditos total de la banca comercial apenas sobrepasa los $400 millones. Países mucho menores que el nuestro como los centroamericanos y dominicana, tienen carteras que sobrepasan los $ 20,000 millones… hasta en Nicaragua la cartera esta por $ 4,000 millones. Restringir así el crédito, a título de ejemplo, las empresas escasamente pueden financiar una semana a 15 días de cuentas por cobrar, es receta segura para contraer más una economía que ya para diciembre, según el propio BCV era la mitad de lo que una vez fue.

Pero la liberación incipiente tiene su precio, y en un entorno aun hiperinflacionario, al cambio de mesas de dinero reportado diariamente no le queda más remedio que perseguir al paralelo. La combinación toxica de medidas inconexas ha hecho que la menguada economía se vuelque sobre una moneda confiable, el dólar como unidad de cuenta e inclusive de circulante ante la escasez de efectivo en BsS.

Ese fenómeno no se puede llamar propiamente dolarización, pero si una reacción racional de los ciudadanos a solo transar en un medio de pago que conserve valor. Por lo pronto, que eso este sucediendo va a hacer muy difícil que algún futuro gobernante los convenza que un nuevo Bolívar, ¿tal vez el Soberanísimo o el Tripleforte?, Resulte atractivo para transar o ahorrar, si éste no está firmemente a una moneda de valor constante como el dólar.

La historia ha demostrado que los países sometidos a las hiperinflaciones más virulentas, como es nuestro caso y fue el de la Alemania de finales de la primera Guerra Mundial, son aquellos en que los ciudadanos terminan exigiendo con mayor fuerza seriedad en el manejo de los temas monetarios. Un anclaje estricto con el dólar parecería un buen lugar para empezar.






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