Acción democrática nació en una noche de santiago
Historia 08/09/2019 05:00 am         


Por Carlos Jorquera Tolosa: En 1940 Rómulo Betancourt “bautizó” al nuevo partido en la capital de Chile.



Carlos Jorquera Tolosa

En 1940 Rómulo Betancourt "bautizó" al nuevo partido en la capital de Chile. Para despistar, al PDN le pusieron nombre de apóstol y el líder fundador transmitió su receta a los incipientes adecos: "estudiar", renunciando al "sensualismo fácil". En vísperas de un nuevo aniversario de la fundación de Acción Democrática el 13 de septiembre de 1941, publicamos este trabajo del periodista chileno

Al nacer, Acción Democrática le sucedió lo que a algunos hijos de diplomáticos: vio la luz en el extranjero, conservando la nacionalidad de sus padres. Lo hizo en Santiago de Chile, en una noche de 1940. AD es hija directa del Partido Democrático Nacional (PDN) y esto, hasta entonces y un tiempo después, discurría por las catacumbas de la clandestinidad, escudado tras el nombre de un apóstol: "Pedro".

Esa noche santiaguina, la criatura nació un gusto de su progenitor quien, antes, durante y después del alumbramiento, no agotó las cajas de cigarrillos sino cajas tabacales de su pipa inseparable. Rómulo Betancourt lució, esa noche, una permanente sonrisa de satisfacción, arengó sus escasas huestes pedenistas y recibidos los abrazos fraternales de los compañeros chilenos que le entregarán aquella clase de solidaridad que solo un exiliado político puede calibrar. En ese modo, el salón de un hogar chileno-venezolano había dos personajes que hicieron historia, cada uno por los senderos incluidos por sus propias realidades nacionales: Rómulo Betancourt y Oscar Schnake Vergara, Secretario General del Partido Socialista de Chile.

BANDERAS UNA FOTO Y DOS

El suceso no sucedió en un lugar público, ni siquiera en esos estrechos locales comerciales a los cuales tienen que recurrir los exiliados en todas las ciudades del mundo. Fue en una quinta de la Comuna Nuñoa, algo así como La Florida caraqueña. Ahí, en la avenida José Domingo Cañas, vivía el venezolano Elías Casado conocido como diplomático, quien prestó su hogar para este agasajo que, con el correr de los años, alcanzar ribetes históricos. En el salón no hubo más adornos que las banderas de Venezuela y Chile, entrelazadas en una pared. Y, naturalmente, los consabidos tragos de vino tinto y las ineludibles empanadas (a falta de arepas y hallacas). Todo en medio de una emoción emocionada alegría y con la visión proyectada hacia el futuro.

Entonces, la cosa era al revés: la democracia era residente en Chile y buscaba desesperadamente domicilio en Venezuela.

Alguien tuvo la buena ocurrencia de tomar una foto y así legó a la historia este encuentro singular. Porque, como ocurre con las obras maestras, esta foto se valoriza a medida que fueron pasando los años. Aparece como una de las tantas en "Multimagen de Rómulo"; sin embargo, tiene su propia historia y vale como las buenas monedas: tanto por su cara como por su sello o cruz. Es decir, provocativo, ahora, emocionado impacto, ya sea por los personajes que posaron para el fotógrafo anónimo y también por los mensajes que se leen en el reverso del original.

Este es uno de los tesoros que cuidaba como "palito de romero" uno de los "sobrevivientes" de ese episodio y pedenista de alma: Gilberto Gómez, Cónsul General de Venezuela en Chile para la época.

En efecto, el reverso de la foto esta cruzado por una frase de Rómulo Betancourt, escrita con letra clara, tinta verde y emoción venezolana:
“Recuerdo de una hora de afirmación de fe pedenista y revolucionaria, en fraternal camaradería con los compañeros del PS chileno. Rómulo Betancourt ”.

Hasta que no se movió, en cualquier otro rincón del mundo, un documento similar, esta foto fue afectada por la consagración del alumbramiento del PDN y, consecuentemente, la siembra de la semilla orgánica que germinó en el frondoso partido Acción Democrática .

ROCA CON MAYÚSCULA

En esa época, Rómulo era Roca. Así, con R mayúscula. Ese era su nombre en la clandestinidad y con él firmaba los mensajes que enviaba a los distintos frentes pedenistas que fermentaban la libertad, tanto en los ilegales rincones venezolanos como en los atajos del exilio.

Pero en Santiago sus amigos chilenos lo llamaban por su nombre de pila y así abrieron las puertas de la solidaridad. Donde sus inquietudes latinoamericanistas encontraron mayor afinidad fue en el joven y ya bullente Partido Socialista. Un partido que, como tantas cosas que sorprendían del socialismo chileno, había estado en el poder e instaurado nada menos que una "República Socialista". Claro que apenas duró 12 días. Pero, lo más curioso no fue tanto su brevedad ejecutiva sino un pequeño detalle que tuvieron problemas olvidados a aquellos incipientes estadistas: no tenían partido político. Es decir, en Chile tendrá algo realmente insólito, una fórmula sin solución para los "ayatollas" de cualquier ideología: los socialistas se tomarán el poder y solo al año siguiente, cuando ya estaban perseguidos, organizaron su partido.

Al revés de Rómulo Betancourt, que comprendió que primero había que estructurar un partido, como sustento imprescindible para tomar las riendas gubernativas y afianzar la democracia.

En todo caso, en esa noche fundacional de 1940, ya los socialistas chilenos tienen experiencias propias que cuentan. Oscar Schnake, Secretario General, había sido líder universitario, exiliado político, médico, ministro y uno de los constructores del gobierno socialista. Parecía demasiado para un período tan breve. Rómulo, a su vez, ya era cotidiano transeúnte del exilio y no desperdiciaba un minuto en su afán que, a menudo aparentemente obsesivo, de coordinar esfuerzos e iniciativas para organizar la herramienta partidista que sirviera de instrumento idóneo para derribar dictaduras y vertebrar democracias. Ese era el principal objetivo que motorizaba la tenacidad de Rómulo-Roca, al comenzar la década de los 40, en Santiago de Chile.

Fue una iniciativa de Betancourt que se organizó la reunión político-social. El líder pedenista considerado que ya era tiempo de agradecer la solidaridad de sus compañeros socialistas chilenos, en la persona de su líder máximo, Oscar Schnake y, a la vez, dar un impulso vital al nuevo partido que pugnaba en las entrañas venezolanas para hacer historia de las buenas. Los contertulios fueron dos docenas: 18 hombres, 5 mujeres y una niñita: Virginia Betancourt que, en la foto, aparece en brazos de su madre, Carmen Valverde. De ellos, 20 eran venezolanos. Oscar Schnake estuvo acompañado por su esposa Graciela, que ocupó la alcaldía de Santiago, la más importante del país. En esos días, Chile vivía la apasionante experiencia del Frente Popular, concitando por ello la atención del mundo entero: un gobierno presidido por radicales (socialdemócratas), con el apoyo particularmente de socialistas y comunistas. Consolidó la democracia y, en muy poco tiempo, instaló al país en el umbral de su desarrollo económico.

En ese mismo año de 1940, con los cañones de la Guerra Mundial retumbando el escenario americano, el PS chileno convocó al Primer Congreso de Partidos Democráticos y Populares de América Latina. Rómulo Betancourt formó parte de su comisión organizada e integró la Mesa Directiva de ese evento, cuyas proyecciones se extendieron por todo el territorio continental. Junto con él, representantes de partidos hermanos de Argentina, México, Perú, Ecuador, Panamá. Uruguay y Bolivia.

LA "CARTA MAGNA"

Poco después, Rómulo Betancourt regresa a Venezuela. Su reencuentro con la patria le consume todo su tiempo. Pasan algunos meses sin que los pedenistas de Santiago puedan dormir tranquilos, a la espera de orientaciones del líder fundador. El 5 de agosto de 1941, por fin, Gilberto Gómez recibe una carta de Roca. Escrita a máquina: una cuartilla y media, tamaño oficio, a renglón seguido. Vale como una "Carta Magna" de lo que sería la conciencia y la acción accionista democrática, todavía están impregnadas del ímpetu y emoción pedenistas.

Explica Rómulo en esa carta: - “Apoyada e impulsada nacionalmente, la candidatura de Gallegos resultó en el remate lógico de esa campaña por la conquista de la legalidad para la oposición democrática. En la catacumba, no éramos aptos para cumplir nuestra tarea histórica en Venezuela. Se necesitó de la arena libre de la acción legal, para estructurar sobre ella “un gran movimiento de liberación nacional y social. Es "Acción Democrática". Lo preside Gallegos y en él estamos actuando todos, abierta y públicamente. De modo tal que el producto de este esfuerzo realista, terco y perseverante que se ha llegado a realizar el movimiento permitido, no solo la legalización del Partido amplio de oposición, sino también el sector de expulsados ​​del 37 que no estamos afiliados al comunismo ".

- "Ahora podremos actuar abiertamente en Venezuela y eso le garantiza al movimiento recién legalizado el informe de una experiencia política, forjada a través de muchos años de lucha y de una consagración entera, sin regateos, a la acción política".

ETAPA “DE TANTEO”

La primera mitad de esta carta-documento la destinataria Rómulo Betancourt a diseñar la situación interna que entonces vive Venezuela: “estamos todavía en una etapa nacional de tanteo”, anterior a sus discípulos de Santiago.

Y luego, enfoca la posición que asumió el nuevo partido, ya con el nombre de Acción Democrática, en el campo internacional, el cual bajo otras circunstancias sigue conservando apremiante actualidad. Al respecto, dice:

- “En materia internacional, es la misma que asumimos desde que estalló la guerra. Ahora reforzada por el triunfo de nuestra línea, por la justeza de nuestra actitud. Dijimos que el fascismo era el máximo peligro para la humanidad, y lo dijimos cuando era exponerse a que el sectarismo militante nos acusara de agente de Roosevelt. La agresión a Rusia ha confirmado que Hitler sí aspira a la dominación mundial; y que el combate a Hitler, y el régimen por él encarnado, es el primer deber de los pueblos libres del mundo. La heroica resistencia rusa, que gustosamente reconocemos, porque alguna vez hemos sido enemigos de ese pueblo, no le resta ni un átomo de fuerza a nuestra prédica convencida de que contra el fascismo debían coordinarse todas las naciones y todos los partidos empeñados en la liberación del hombre de la ignominia de las tiranías ".

EL MAESTRO

Párrafos más adelante, Rómulo Betancourt saca a relucir sus dotes de maestro director de juventudes:

- “Quiero volver, compañeros, mi terca y sistemática cantinela: estudien. Prepárense intelectualmente. No malgasten ese hermoso presente de la vida, que es la juventud. Tenemos la obligación de transformar este país, de re-crear a nuestra Venezuela, de forjarles a nuestros hijos ya los hijos suyos una Patria grande, esclarecida, feliz. Esa gran tarea echada sobre nuestros hombros es apenas comparable a la que realizó la generación del año 10. Y no podremos situarnos a la altura de nuestro deber sino mediante el sacrificio, el estudio, el esfuerzo creador, la renuncia al sensualismo fácil, la consagración heroica a Venezuela ".

EL "PEDRO" VIVO

Pero el PDN –el “Pedro” de la clandestinidad- siguió latiendo tras bastidores, como un seguro de vida para la democracia, que comenzó a asomarse en el horizonte venezolano. Así lo consagró y lo subrayó Rómulo-Roca, en esa carta inolvidable:

- “Nuestro querido Pedro se mantendrá, unido y vivo. Sería ingenuo que no lo hiciera. No sabemos lo que el porvenir reserva ”.








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