El Factor Putin
Política 06/10/2019 05:00 am         


“Para un país que constituye apenas la décimo segunda economía del mundo... lograr un nivel de influencia tal es un logro extraordinario. El factor Putin hace la diferencia”...



Putin se ha transformado en un referente fundamental para los populistas de extrema derecha de Estados Unidos y de Europa. Ello se expresa a tres niveles. Primero, a través de las ciber campañas de desinformación que el Kremlin ha desarrollado a su favor. Segundo, por vía de la visualización de Putin como un arquetipo. Tercero, por la percepción de Rusia como un aliado natural.

Tal como señala Sholmo Ben-Ami: “De acuerdo a Gerard Araud, Embajador de Francia en Estados Unidos, si no se pone coto a las interferencias y manipulaciones por parte de Rusia en las elecciones occidentales, las democracias de estos países pueden verse confrontadas a una amenaza existencial… La ciber campaña de desinformación en contra de Emmanuel Macron -desarrollada en beneficio de su contrincante Marine Le Pen- incluyó de todo, desde la difusión sin sustento de que era homosexual hasta la circulación de documentos falsos según los cuales poseía una cuenta bancaria en un paraíso fiscal” (The threat to Western democracy starts at home”, The Strategist, 31 March, 2018). De más está agregar que la lista de interferencias rusas a favor candidatos populistas occidentales es extensa. La más connotada de todas ellas fue la desarrollada contra Hillary Clinton para beneficiar a Trump. Ello conllevó a la investigación desarrollada por Robert Mueller que estuvo cercana a desencadenar un proceso de impeachment contra Trump.

Por otro lado, Putin ha articulado un conjunto de ideas conservadoras que lo presentan como arquetipo para los populistas de extrema derecha. Entre las mismas se encuentran sus críticas al relativismo moral, a los excesos en la tolerancia de la diversidad, a la negación de las identidades y los valores tradicionales, a la aceptación de los matrimonios y las relaciones homosexuales. De acuerdo a Franklin Foer: “Los populistas de extrema derecha del mundo –desde Rodrigo Duterte en Filipinas, hasta Nigel Farage en Gran Bretaña, pasando por Donald Trump en Estados Unidos- se refieren a Putin como a un héroe” (“Its Putin World”, The Atlantic, March 2017).

¿Pero resulta sincero este ideario de Putin? De nuevo, en palabras de Foer: “Luego de la crisis económica global del 2008, el populismo comenzó a hacerse sentir en Europa. Putin y sus estrategas percibieron que ello podía ser el comienzo de una disrupción mayor, susceptible de complicarle la vida a sus rivales geoestratégicos… Con las masas a punto de irrupción, el Presidente ruso se dio cuenta que se le abría una gran oportunidad. El podía presentarse como el nuevo líder del conservatismo” (ya citado).

Pero en adición a su admiración por Putin, los populistas de extrema derecha lo ven como un aliado natural en función de un conjunto de consideraciones más amplias. Tal como lo expresa Ronal Brownstein: “Para el populismo nacionalista y conservador tanto de Estados Unidos como de Europa, las prioridades internacionales de Putin lo convierten en un aliado. Entre éstas se encuentran la resistencia a la radicalización islámica, el fin de la integración económica global, la lucha contra la secularización de valores… Los partidos populistas europeos comparten prioridades comunes con Putin en áreas tales como la restricción de la inmigración, la desarticulación de la globalización económica y política (lo que entraña la renuncia a la Unión Europea y, para algunos también, la salida de la OTAN), medidas más duras contra el radicalismo islámico y una clara oposición al liberalismo cultural y la secularización. En todos estos frentes, Putin es un aliado” (“Putin and the Populists”, The Atlantic, January 6, 2017).

Sería ingenuo no asumir que el objetivo real de Putin detrás de este romance con los populistas, no sea otro que el de minar el poder de sus rivales occidentales desde adentro. A través de la desestructuración del establishment político occidental, del debilitamiento de la red de alianzas controladas por Washington (particularmente la OTAN) y del resquebrajamiento de la Unión Europea, Rusia estaría logrando sus grandes objetivos geoestratégicos sin necesidad de disparar un tiro. Un status quo que colocaba a Rusia en permanente situación de defensiva, está siendo así alterado en claro beneficio de este país. El populismo, bajo esta perspectiva, ha pasado a convertirse en un instrumento fundamental al servicio de sus intereses. La promoción de este movimiento se inserta dentro del amplio conjunto de iniciativas desarrollas por Putin para crear problemas a Occidente.

David Brooks se preguntaba: “¿Cuál es el ser humano más influyente del planeta? Para mi la respuesta es clara: Vladimir Putin” (“Vladimir Putin, the Most Influential Man in the World”, The New York Times, April 2, 2018). Para un país que constituye apenas la décimo segunda economía del mundo, cuatro puestos por debajo de Brasil y apenas por encima de Australia y España, lograr un nivel de influencia tal es un logro extraordinario. El factor Putin hace la diferencia. 

Tomado del Diario El Universal







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