La Apuesta Electoral
Análisis 23/08/2020 08:00 am         


La decisión de Henrique Capriles Radonski en relación a la consulta electoral del próximo 6 de diciembre era esperada en sectores opositores. Su respuesta más bien es un factor de confusión.



 Las divergencias que fracturan el bloque opositor se han acentuado – al contrario de lo que se pensaba- con la decisión sobre votar o no hacerlo en las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre. Mientras el CNE se vio en la necesidad de prorrogar el tiempo para la inscripción de candidatos y varias organizaciones reclaman la extensión del lapso para autorizar nuevos partidos, Juan Guaidó con apoyo del G-4 propone un plan de activación unitaria en la calle contrario a la consulta que considera “ilegitima”, en lo que sería la continuación de la “Operación Libertad” anunciada hace año y medio sin los resultados que se esperaban. Al mismo tiempo un grupo independiente encabezado por el ex presidente del CNE Andrés Caleca platea aplazar el evento por razones legales y el tema de la pandemia de coronavirus.


CAPRILES VACILA

Era natural que la opinión pública pusiera atención en lo que decidiera el excandidato presidencial, exalcalde de Baruta y exgobernador de Miranda Henrique Capriles Radonski quien si bien no ha formalizado su separación de Primero Justicia, en sus opiniones marca distancia con sus dirigentes e incluso tiene su propia tarjeta “Fuerza del Cambio”. Buena parte del mundo anti-madurista reconoce a Capriles como la más representativa referencia para reagrupar las fuerzas contrarias al régimen. Se recuerda su victoria en las primarias de la MUD en 2012, su confrontación ese año frente a Hugo Chávez en cuya consulta acumuló una sustancial votación y luego en 2013 frente a Nicolás Maduro en la cual el órgano electoral tuvo que reconocer a su favor el 49,07 por ciento ante el 50,61 por ciento del actual mandatario con una diferencia que permitió la sospecha del fraude. Es decir, del liderazgo opositor a la hora de una escogencia es el único que puede alegar una significativa fuerza en sufragios.


EL PRETEXTO

Si bien no se esperaba que Capriles optara a un lugar en la nueva Asamblea Nacional , toda vez que en su circulo más cercano se contempla la ocasión de la elección de gobernadores del próximo año, se esperaba cuando menos una exhortación al voto, además de su participación en las campañas de los aspirantes opositores. La duda se despejó el miércoles 18 en un mensaje en twitter en el cual explica: “La prioridad de toda la dirigencia política hoy no es un proceso electoral con todos los vicios que se denuncian, la prioridad tiene que ser ayudar a la gente en la pandemia como podamos.; la disyuntiva entre votar o no hacerlo es un falso dilema, luchar o no luchar es el verdadero dilema, la Iglesia plantea luchar y yo estoy de acuerdo”.

La primera reacción de analistas políticos es que la explicación de Capriles resulta salomónica por cuanto no condena el tema del voto sino que lo elude argumentando los efectos de la pandemia y las irregularidades que han sido denuncian suficientemente por la CEV. Habría que preguntar entonces, si su afirmación vale también en las actividades de los próximos días anunciadas por Guiadó que se refiere al fondo del asunto: participar o no participar en las elecciones.


UNA ELECCIÓN CLAVE

Nicolás Maduro ha ratificado en los últimos días, la importancia de la consulta, ya que para el régimen tiene además del reto de obtener la mayoría de votos representa un punto político de inflexión en su proyecto. De lograr la mayoría en la AN tendría el régimen el control de todos los poderes públicos lo cual debilitaría sensiblemente el peso de la oposición que ha basado su estrategia desde diciembre del 2015 en ejercer la mayoría en la instancia legislativa. Para la oposición y así lo han entendido los partidos que llaman a participar en el entendido que no existe un escenario claramente participativo, que se trata también de un punto crucial para repetir el resultado anterior y facilitar de esta manera los espacios de la resistencia opositora. El CNE desarrolla un cronograma intenso que parece que no sería alterado por ninguna circunstancia e incluso por el brote del covid-19 aduciendo la realización de elecciones en varios países y que efectivamente el 5 de enero del 2021 cesa constitucionalmente el mandato del actual cuerpo legislativo. La postergación de la consulta tendría que ver también con el agravamiento de la confrontación política y el enfrentamiento de poderes que contribuyen a no encontrar formulas mínimas de consenso a la megacrisis que afecta el país y de manera directa a los sectores más necesitados. Al mismo tiempo, las encuestas reflejan un mayor interés de participación en paralelo a un nivel de descontento abiertamente desfavorable al madurismo. Se recuerda también lo ocurrido en el 2017 con las elecciones de gobernadores y alcaldes y en el 2018 con las reelección presidencial en las cuales pese al llamado de la abstención, favorecieron el camino del oficialismo lo que le ha permitido avanzar en su agenda autoritaria y al mismo tiempo sembrar la confusión y el descontento en los sectores democráticos; y según revelan los sondeos en la mayoría de la población que resta interés de esta manera a los eventos eleccionarios. 


 





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