El Gobierno Dual
Análisis 24/12/2020 08:00 am         


La reciente consulta se pronuncio por mantener la “Operación Libertad” de Juan Guiado, a pesar de los resultados de la AN



¿Tiene vigencia en Venezuela el gobierno paralelo, ensayado en África y Medio Oriente?


La consulta popular realizada del 7 al 12 de diciembre por el llamado G-4 y grupos sociales e independientes que mantienen apoyo al mandato alterno de Juan Guaidó, tuvo como propósito esencial estimular la continuidad de la “Operación Libertad”, que fue anunciada el 23 de enero del 2019 y basada en tres fases: fin de la usurpación, periodo de transición y elecciones libres. Justamente ese día, cuando el ya presidente de la Asamblea Nacional se proclamaba en la Plaza Bolívar de Chacao, desde la Casa Blanca se anunciaba su apoyo por el gobierno de Donald Trump, que ya había comprometido de antemano el respaldo de varios países ( estos llegaron a sumar más de cincuenta) atados a la estrategia de Washington. De inmediato Miraflores anunció la ruptura de relaciones diplomáticas y comerciales Se alegaba entonces que Nicolás Maduro había perdido legitimidad en el acto de su reelección con fecha adelantada de mayo de 2018 y el llamado a la abstención de los principales partidos opositores y así como las denuncias de fraude de su principal contendor Henry Falcón de Avanzada Progresista. En ese cuadro se transfería la autoridad legítima al poder del recién electo presidente de la Asamblea Nacional y dirigente de Voluntad Popular Juan Guaidó desconociendo la toma de posesión de Maduro para un nuevo periodo.

De esta manera se trataba de establecer en Suramérica la figura del gobierno paralelo o dual aplicada en África y el Medio Oriente en una realidad totalmente distinta. Un equipo especial integrado por veteranos de guerra como John Bolton, Elio Abrams y Mike Pompeo con experiencia en esos conflictos habría de probar suerte en Venezuela. Se desconocía lo demasiado obvio. Sudán, Libia, Irak o Siria vivían disputas y separaciones territoriales y en ellas operaban fuerzas militares invasoras en combate con apoyo interno. Venezuela, en cambio. Vive una ya larga confrontación política pero en el marco del juego democrático lo que justamente hace que ello se diferencie del drama que sufren las naciones tomadas como “tubo de ensayo” del no siempre victorioso guerrerismo estadounidense.

Dos años después se conocen los resultados. Operaciones como la “Ayuda Humanitaria” Internacional de Cúcuta en febrero de 2019; la fracasada intentona del 30 abril del mismo año; la negativa por el Grupo de Lima a la aplicación del TIAR; los anuncios de invasiones que nunca ocurrieron; el establecimiento de un gobierno, tribunal supremo y otras autoridades del exilio en Bogotá: la división de la fuerza guaidosista en la AN en enero de este año y como remate en mayo la fallida “Operación Gedeón”, bastarían cuando menos para revisar de modo autocrítico la estrategia como lo planteo el mismo Trump según el libro de Bolton, y líderes opositores calificados como Henrique Capriles y el propio Leopoldo López recientemente en la capital colombiana.


PODER EXTERNO

A diferencia de los gobiernos duales conocidos que logran controlar provincias y espacios geográficos importantes para la instalación de bases militares extranjeras, en el caso venezolano ocurre el curioso fenómeno que Guaidó y sus partidarios cumplen tareas internas cotidianas _-como la reciente Consulta Popular-_ en paralelo a la gestión administrativa ordinaria, mientras fuera de las fronteras y gracias al apoyo de Trump, manejan activos millonarios del Estado. Lo que en Siria o Libia correspondería a determinadas zonas de la nación, con saldo de muertes y destrucción, controladas por fuerzas extranjeras en este caso los factores de la “Operación Libertad” disponen del control de activos como la petrolera Citgo, Monómeros de Colombia, de cuentas millonarias en Londres y otras ciudades y del uso de instalaciones de embajadas e inmuebles en el exterior. Con el agravante que esos recursos junto a las sanciones económicas tributan a la escasez de los ingresos fiscales y a la indetenible caída de los indicadores económicos para mayor calamidad no sólo del gobierno sino también de la vida de los venezolanos. 

 
AHORA BIDEN

Todo indica, salvo una sorpresa a la que todavía apuesta Trump, que el 20 de enero de 2021 Joe Biden y Kamala Harris asumirán la Presidencia y Vicepresidencia de los Estados Unidos. Una gestión que se presume difícil de cumplir el nuevo mandatario por sus promesas electorales. Además ,de los problemas internos, incluso ahora con signos de violencia política, complicaciones económicas y el costo de la pandemia del Covid-19 que ha mantenido al país como el epicentro en el mundo, se plantea regresar al multilateralismo diplomático y revertir medidas como el abandono de los Acuerdos Climático y Nuclear, y atender a la “guerra tecnológica” con China; las tensiones con Irán y conflictos en África y Medio Oriente y aunque no luzca prioritario el “Caso Venezuela”, que no le es ajeno . Ya como Vicepresidente vivió una etapa de enfrentamientos con Chávez y Maduro y a él se le atribuye la redacción del famoso “Decreto Obama” que califica al país “como una amenaza a la seguridad de los Estados Unidos” y que usó Trump como paraguas para cuatros años de medidas coercitivas y sanciones al propio Mauro y en materia energética, que han tenido el efecto que ya se conoce y se padece

No habría que esperar entonces mayores cambios con Biden en lo que es una “política de Estado” y en la cual se contempla a Venezuela, junto a Cuba y Nicaragua como piezas contrarias en el juego geopolítico, pero se impondrá seguramente una conducta menos conflictiva y sensible en el manejo diplomático y con pequeños cambios y rectificaciones como la revisión de la fórmula del “gobierno dual” que en dos años ha resultado una verdadera “chapuza”, en el lenguaje de los opositores criollos.

@Manuelfsierra
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