¿Existe Confianza para el Capital Social?
Análisis 10/10/2021 08:00 am         


América Latina enfrenta el reto de garantizar confianza a inversionistas y agentes económicos para superar niveles de desigualdad



Por Carlota Salazar Calderón


Para desarrollar el aspecto de la confianza en relación al Capital Social necesito hacer un inciso sobre la redemocratización en Latinoamérica, en el análisis de las transiciones que desde los años 50-60 han ocurrido. Cuando gobernada mayoritariamente por dictadores autoritarios surgió la necesidad de un cambio hacia la democracia, en ella dos vertientes: la revolucionaria de cambios totales y extintivos y la de cambios graduales y progresivos.

Ambas corrientes lograron el poder degenerando en lo que ha denominado O’Donnell la Democracia Delegativa queriendo significar que ganan y luego hacen lo que quieren, no lo que la gente necesita. De allí la importancia, ya no de democratizar, que de hecho la tenemos, sino de redemocratizar, es decir, retornarla democracia existente, imperfecta, débil, atropellada y maltratada, por tirios y troyanos, a su dimensión valorativa de libertad, justicia, equilibrio de poderes públicos y pluralidad.

Seguimos la línea de O’Donnell de lograr los cambios, tipo: playitsafe, como estrategia que conlleva reformas progresivas, que conduzcan por el sendero de la democracia gradual, pero duradera. En la política si quieres democracia plena, pero estás sumergido en un autoritarismo debes ir logrando control de los pocos espacios institucionales y desde allí hacerlo bien, generando cambios desde el modelaje, en unidad, con dirección consiente. Para ello, es indispensable que la sociedad logre capacidad de dar respuesta y reclamar por sus derechos e intereses. Una sociedad que conforme sindicatos, asociaciones civiles, grupos de opinión, consejos comunales, comunas, gremios… que tenga como norte el beneficio de sus integrantes. Redes que generen Capital Social lubricadas por la confianza, parafraseando a Putman.

Sin embargo, Latinoamérica se caracteriza por la desconfianza interpersonal e institucional. Sentimiento que ha sido medido por Latino barómetro desde 1995 a esos niveles encontrándose entre 70 y 80 por ciento de poca y mucha desconfianza, reflejado en la expresión: “uno nunca es lo suficientemente cuidadoso con el trato con los demás”.

Quiere decir, que ambas vertientes la revolucionaria y la gradual han desencantado a la ciudadanía, dejando poco espacio para su crecimiento y el ejercicio de sus los derechos, por no hablar de la corrupción que corroe nuestro continente como un cáncer que hace metástasis.

Razón de ello, por una parte, es la utilización que de la sociedad se hace para fines personales y partidistas. Y por la otra que en la práctica los gremios no atienden a sus agremiados, ni los sindicatos a sus afiliados, ni las asociaciones a sus objetivos, ni los consejos comunales a su comunidad…
Entonces, recobrar la confianza pasa por la autenticidad y honestidad en el cumplimiento de sus objetivos de las organizaciones sociales, que logren sus fines sin utilizar a la gente para su beneficio propio. En el próximo artículo voy analizar cómo los partidos políticos en Venezuela han captado las organizaciones civiles convirtiéndolas en maquinarias electorales, debilitando así el Capital Social.  







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