En tu vientre
Bulevar 29/05/2020 07:00 am         


Editado por BIDandCo, el libro de José Luis Peixoto narra los hechos del 13 de mayo de 1917. Cuando la virgen profetizó el atentado al Papa



La ficción y la realidad son una espejo de la otra. Dos gemelas que parecen ver hacia puntos opuestos pero, sudando tinta, procuran credibilidad. Quizá por eso, porque además de novelista y poeta es sesudo articulista, José Luis Peixoto, autor revelación de las letras portuguesas,ganador del premio José Saramago, del Premio Libro de Europa, del Premio da Sociedad Portuguesa de Autores y del premio Océanos, de Brasil, compagina ambas: entiende de recrear con imaginación —la ficción no es una mentira, es una construcción que puede ser posible—y de intuir entre los intersticios de la historia.

También dramaturgo, ensayista y traductor, este escritor de prosa lírica vigorosa quería venir a Caracas al bautizo de En tu vientre que tendría lugar en el Festival de la Lectura de Chacao de 2018; no hubo festival y no hubo bautizo, ya lo habrá. Entre tanto, editado en español en Caracas por BIDandCo no solo por lo importante que es la colonia lusitana en el país sino porque se trata de un autor de culto,estudiado en diferentes universidades del mundo,el libro conmueve en las librerías tenaces de la ciudad, escenario surreal para esta obra real maravillosa de susurros garcia marquianos.

Licenciado en Lenguas y Literaturas Modernas (inglés y alemán) por la Universidad de Nova de Lisboa, y publicado en más de 20 idiomas, En tu vientre es un libro delicado que puede acompañarnos en este mayo de milagros y despropósitos universales y dramas locales que nos atenazan con saña.

¿Cuán biográfica es su literatura? Está la Virgen, la madre de Lucía la pastorcita ¡y la tuya!

Todos tenemos una madre. Esa persona tiene muchísima importancia al longo de nuestra vida y en la formación de nuestra personalidad. En muchos aspectos, la persona que somos depende de la madre que tuvimos la suerte de tener. Para mí, escribir este libro el algo que yo nunca podría hacer ignorando las referencias que tengo de mi cultura y en lo que respecta a las distintas perspectivas que el libro tiene sobre las distintas madres, la experiencia y las referencias que tengo de mi propia madre son también fundamentales. Hacer literatura siempre es una tarea que implica un trabajo sobre esas experiencias.

¿Qué signó la escogencia del tema?

En Portugal, esta es una historia muy sensible. Hay que tratarla con mucho cuidado por la importancia que tiene para tantos, en distintos niveles, desafío que tuve que resolver. Como sea que se trata de una historia que lleva algunos aspectos a los cuales estoy muy ligado como el tema de lo rural, me sentí muy atraído entonces por lo que tenía de difícil y arriesgado, como por lo que tenía de familiar.

La literatura es cada vez más híbrida ¿hace una crónica poética y una historia novelada?

Hoy en día me parece que es fundamental buscar una perspectiva literaria que favorezca la novedad. Las fronteras de los géneros, como la mayoría de las fronteras artísticas, son un desafío a esa libertad esencial que la arte siempre busca. Por eso hay que manejar esas fronteras, hacerlas trabajar. Este libro tiene consciencia de toda la posibilidad de transgresión que los géneros literarios ofrecen y, por eso, intenta transgredir con una intención a favor de lo que se quiere decir.

¿Cuánto investigó en la historia para hacer la novela? ¿Es la realidad competencia de la imaginación o viceversa?

La historia tiene siempre una importancia muy grande para la literatura y la literatura nunca puede abdicar de su historia. Debe tener consciencia de ella y utilizarla. La historia es un patrimonio muy importante. Por otro lado, las palabras que se eligen llevan el sentido que tienen en el momento en que se escriben, pero ellas tienen el poder de travesar el tiempo. En este caso, lo que escribí solo podría escribirse ahora. Leí mucho sobre ese tema pero no abdiqué en mi posición, tal vez sutil, de que es de este tiempo.

El embeleso del verbo ¿puede paralizar, opacar, extraviarnos?

Hay momentos en que la búsqueda de la belleza es un objetivo. Hay otros en que puede ser una distracción, un error. En este libro, creo, ese cuidado está presente con dos intenciones. Como intento de dar cuerpo a un ideal y también como ironía con relación a lo que aplasta la realidad. La perfección es una característica que no pertenece a los humanos, que hace parte del divino. Una de las reflexiones que este libro intenta es, justamente, sobre las fronteras entre el humano y el divino.

¿Es meta de En tu vientre esperanzar?

Sin esperanza, no somos personas. Hoy en día, con lo difícil que está el mundo, tenemos que mantener la esperanza como un valor imprescindible. La esperanza, creo, es la fuerza vital más esencial, es lo que nos hace acreditar que cada día será importante, que vale la pena seguir vivos, construyendo el futuro. Es muy importante creer que seremos capaces de construir un tiempo mejor de lo que tenemos.

¿Le parece que la literatura del boom latinoamericano pasó o más bien que se regó como líquido? ¿No es su trabajo real maravilloso?

Este libro tiene ligaciones muy claras con algunos aspectos del estilo de ese boom latinoamericano. Esa manera de narrar permite dejar una interrogación para el lector: ¿milagro o imaginación? La respuesta, espero, será encontrada por el propio lector.

¿Los milagros son eso que nadie espera? ¿Cree en ellos?

Me parece que hay dos formas de entender lo que pueden ser los milagros: o todo es milagro, o nada es milagro. Personalmente, prefiero la primera. Me parece que la vida está llena de milagros, desde que nacemos hasta que morimos. A nuestro alrededor hay mucho que no entendemos, el libro intenta llamar la atención sobre eso real maravilloso: no necesariamente de una perspectiva religiosa. Acaso un milagro es tener ganas de vivir al máximo.

¿Cómo es su vida antes de llegar a la literatura? ¿Leía mucho desde la infancia?

Escribir es una forma de vivir. Entrar por las palabras, buscar su verdad, es una aventura, una experiencia vívida por cuanto tenemos que estar presentes para hacerlo. La literatura me hizo perder mucha de la timidez que tenía en joven, cuando nunca me imaginé distinto de los otros, ymis libros, que son mi voz, también me han convertido en presencia, así como entrevistas como esta, dan rostro. Hay que tomar la iniciativa de hablar.

¿Qué sueña? ¿Con una palabra revelada? ¿Un mundo mejor?

Sí, siempre sueño con un mundo mejor. Sueño con que yo mismo pueda ser una persona mejor. Esa es la gran búsqueda. El mundo solo podrá ser mejor si existe el deseo de encontrar para nosotros mismos los padrones más altos de exigencia. Antes de mirar los otros, tenemos que mirarnos a nosotros mismos, siempre.

¿Cuál es su palabra favorita?¿Con cuál saldría a caminar?

Dignidad. Hoy, esa es mi palabra favorita.

¿Le teme a los adjetivos?

No se puede temer a ninguna palabra. Todas tienen su lugar. Uno siempre debe tener la ambición de buscar el lugar más cierto para cada una.

Una palabra tuya bastará para sanarme. ¿No es poderosísima esta frase?

Creo que quién escribe libros siempre acredita esa idea. Lo más probable es que, en algún momento, una palabra lo haya sanado. Sí, el verbo puede curar y cura todos los días. El verbo es el antídoto más eficaz contra venenos horribles, como la guerra. La función más noble de las palabras es aproximar las personas, crear entendimiento.

¿Cómo es su relación con Venezuela?¿Sigue los acontecimientos del país?¿Qué autores venezolanos conoce o ha leído?

He estado en Venezuela una sola vez, en 2015. Caracas me sedujo. Es una ciudad muy fuerte que, para mí, me proporcionó una experiencia muy intensa. Lo más importante, por supuesto, siempre son las personas. Las personas de origen portuguesa que encontré en Venezuela me hicieran conocer mejor mi propio país. Sus historias de coraje y de trabajo me inspiraron y me dieron mucho que pensar. Se trata de gente que lleva, al mismo tiempo, una sensibilidad portuguesa y venezolana. Me parece que lo que alcanzarán debe ser motivo de orgullo tanto para Portugal como para Venezuela. Después de mi visita a Caracas tuve la oportunidad de leer una buena cantidad de autores venezolanos actuales, lo que me impactó muchísimo.

¿Qué autores le influyeron, cuáles son sus indispensables?

Para responder sin fallos a esta cuestión tendría que enumerar una lista inmensa. Sin embargo, mi respuesta tendría que incluir a Fernando Pessoa y a José Saramago.

¿Escribir es una forma de filosofía? ¿Es una urgencia insaciable? ¿Es una forma de habitarnos?

Escribir es todo eso y mucho más. Escribir es ser.

…..

El 13, día con alas y balas

 

El año anterior habían avistado un recurrente revoloteo de alas. Pero eran muy grandes para ser de aves. La conclusión fue que eran ángeles. Era el preludio de un milagro mayor que así se anunciaba. Debían estar los tres niños muy atentos a lo que ocurriría el 13  de mayo, según anunciaría aquella presencia voladora. El día previsto de 1917, en la Cueva de Iria, los celebérrimos pastorcitos, Lucía de 10 —en proceso de beatificación—, y sus primos, los hermanos Jacinta de 7 y Francisco de 9 —estos últimos ya en el santoral por las gestiones del papa Francisco, los canonizó el 13 de mayo de 2017—, verían a María con sus atavíos nuevos. Lucía describió su visión: “Una mujer más brillante que el sol, vestida de blanco y lleva un manto con bordes dorados y un rosario en las manos”. Es la advocación de la Virgen del Rosario de Fátima, que constituirían la virgen y ellos.

Cuando los muchachitos contaron sobre la aparición en la encina en sus casas, y la novedad se regó como pólvora por todo el país, las reacciones fueron diversas: unos pegaron el grito al cielo por semejante blasfemia, otros llenos de curiosidad emprendieron de una vez peregrinaje a Fátima desde distintos puntos de Portugal, convirtiendo el pueblo en caos y los campos en despropósito. Los religiosos de sotana temieron que la fe fuera ridiculizada y la emprendieron contra los muchachitos mentirosos. ¿Por qué además aparecérsele la madre de Dios a tres mocosos y no a los que tienen trayectoria en la administración de los asuntos de la salvación y la fe?

Los niños, blanco de responsos y castigos, no dejaron, sin embargo, de ir cada 13, cinco veces más, a la cueva. Por eso serían canonizados; más que por lo que atestiguaron porquenunca les flaqueó la fe, pese a lo que padecieron. Lucía murió en 2005, los otros, casi inmediatamente del milagro. De eso se trata el libro. Imbuido de una atmósfera de ensueño, En tu vientre otorga una nueva dimensión, sutil y profunda, a los celebérrimos episodios que marcaron la memoria emocional lusa del siglo XX. Peixoto se extasía con el milagro y sus efectos en Fátima, y entrelaza el mito con la cotidianidad.

También encuentra un filo suculento en el tópico de la maternidad, como feligrés y como hijo. Es esta una obra donde el protagonismo es femenino: María, por supuesto; la madre castradora de Lucía —“no pienses que esta es una casa de mentiras” —, y su propia madre que, instalada en su conciencia, irrumpe en su proceso creativo y se convierte en parte de él.

Autor también de la novela Galveias, ubicada en su pueblo natal, Peixoto admite que le preocupa el hecho de que la gente tenga fresco en su imaginario a New York, aunque nunca lo haya visitado, y en cambio oiga hablar del pueblo portugués y sienta, asombrosamente, que “está lejos”. “Pues Galveias es más antigua que New York”, respinga. La trama  en este caso teje las vidas de los personajes con la caída de un objeto desconocido, durante una noche de enero del orwelliano año de 1984. Meteorito o cualquier cosa que el lector imagine, Peixoto emparenta a la alter ego de Remedios la Bella y la fe en los ángeles con las naves espaciales y las ovejas. Y Galveias, el pueblo donde tiene lugar todo aquello, bien podría estar en Latinoamérica.

Prolijo, el también autor de Una casa en la oscuridad, Cementerio de pianos, Nadie nos mira, Te me moriste, parece obvio que siente fascinación tanto por la tierra y lo ancestral como por lo que llega del cielo. En el caso de En tu vientre, una aparición que todavía sacude a la humanidad, a creyentes o no, y hasta el sol de hoy suma secuelas. La Virgen habría venido a este mundo para transmitir mensajes proféticos y encriptados que los estudiosos han interpretado como la rogativa mariana de rezar el rosario como forma de salvación, la víspera de tantas circunstancias terribles, inquietantes y asombrosas que fueron anunciadas y tuvieron lugar tal cual: la Segunda Guerra Mundial, la inminente construcción de la Rusia soviética, y el intento de asesinato de Juan Pablo II. Luego llegarán la glasnot y la perestroika, y la caída de la Rusia comunista —y la del Muro de Berlín— sin derramamientos de sangre. También tendrá lugar el atentado al papa san Juan Pablo II justo un 13 de mayo (de 1999). Seis balazos a los que sobrevive. Y lo que falta.

El 13 de octubre de 1917, último día de la serie de apariciones en Fatima, la Virgen prometería una prueba de su poder sobre los cielos y es cuando ocurre eso que la prensa de entonces titulan como el día que bailó el sol. La estrella de nuestro sistema planetario se habría movido de un lado a otro, y de arriba abajo como un balón botando y daría además volteretas sobre sí misma.


Unos rezan, otros hacen poesía, y muchos creerán que es lo mismo.









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