Manhattan
Bulevar 10/01/2021 08:00 am         


En esta obra el cineasta norteamericano parte de una historia divertida y ligera



Construye un retrato cargado de ironía y de autocrítica, poniendo en evidencia la inestabilidad, seudointelectualidad y neurosis de los personajes protagonistas

WOODY ALLEN (1935)

Por Francisco A. Casanova S.


Manhattan es una obra de arte dirigida en 1979 por Woody Allen, uno de los maestros norteamericanos más longevos del cine y cuyo prestigio como cineasta se ha acrecentado en seis décadas. El guion de la película fue coescrito por Allen y Marshall Brickman, los mismos que coescribieron el guion de “Annie Hall” (1977) también dirigida por Woody Allen. De la película destacan cuatro elementos fundamentales: El homenaje de Woody Allen a Manhattan, la música de George Gershwin, la fotografía de Gordon Willis y la dirección y manejo del relato por parte de Woody Allen quien unió estos elementos y logró, en mi opinión, su mejor película de las más de 50 que ha dirigido, por la profundidad de las situaciones, la densidad de los diálogos, los planos visuales, la banda sonora y la complejidad de los personajes. La película relata la historia de Isaac (Woody Allen), un neoyorquino de mediana edad, divorciado de Jill (Meryl Streep) quien vive con otra mujer y amenaza con escribir un libro aireando los trapos sucios de su matrimonio. A su vez, Isaac tiene un trabajo que odia, una novia adolescente (Mariel Hemingway) y en ese contexto conoce a Mary (Diane Keaton), la sexy y snob amante de su mejor amigo y se enamora perdidamente de ella. La idea de dejar a su novia, estar con Mary y abandonar su trabajo supone en el imaginario de Isaac el comienzo de una nueva vida.

El film es un original y sensible homenaje a la ciudad de Nueva York y en especial al distrito que da lugar al nombre de la película, ya que NY se divide en cinco distritos o “boroughs": Manhattan, Brooklyn, Queens, el Bronx y Staten Island. Es al mismo tiempo un himno impresionante a la idea de estar enamorado en Manhattan, un lugar que Allen ama y ha utilizado mucho como locación de sus películas. El genio y la sensibilidad cinematográfica de Woody Allen quedan de manifiesto en la secuencia inicial con un plano del Parque Central al amanecer y la ''Rapsodia en Azul” de Gershwin al fondo. No imagino otro fondo musical que inspire tanto el sentir de Manhattan que el de uno de los compositores más famosos y queridos de los EE. UU., George Gershwin, nacido en Brooklyn (igual que Allen), virtuoso del piano y compositor quien junto a su hermano Ira, elevaron la música popular y de Broadway a una forma de arte norteamericano. Gershwin no se agota en la secuencia inicial. Allen utiliza diez composiciones de Gershwin, interpretadas por la Filarmónica de Nueva York, dirigida por Zubin Mehta y otras cuatro composiciones interpretadas por la Filarmonica de Buffalo. La música está perfectamente articulada con el guion, con canciones como: Sweet and Low Down; I've Got a Crush on You; S'Wonderful; Oh, Lady Be Good; Embraceable You; Someone to Watch Over Me; y But Not for Me.

Peter Bogdanovich dijo que “en Nueva York todo sitio es una locación para una película” y Woody Allen utiliza los lugares como una antología de santuarios de Manhattan. Los personajes visitan el Guggenheim, Rizzoli's, John's Pizzeria, Elaine's, Zabar's deli, Whitney Museum, Bloomingdale's, Hayden Planetarium, Greenwich Village. Se sientan en un banco al amanecer viendo el Queensboro Bridge o puente de la Calle 59, pasean en carruaje a través de Central Park, y reman en su laguna. Van a películas, conciertos y comen chino. Manhattan es el San Valentín de Woody Allen, la ciudad que llama hogar.

En la secuencia inicial, durante la Rapsodia, se oye la voz en off de Isaac, en donde dice: Adoraba la ciudad de Nueva York. La idolatraba fuera de toda proporción. Esas dos frases hablan mucho sobre el amor del director por la ciudad, y cada fotograma de Manhattan lo enfatiza. La secuencia despliega un hermoso desfile de imágenes y momentos prototípicos de la ciudad que tanto adora. Esta apertura forma parte de las secuencias memorables de la historia del cine.

En la construcción de la película, todos estos lugares y la banda musical no tendrían el efecto que producen sin la cinematografía en blanco y negro de pantalla ancha del director de fotografía estadounidense Gordon Willis quien paso a la historia por su trabajo en las películas El Padrino de Francis Ford Coppola, innovando en el uso de la fotografía con poca luz y la película subexpuesta, así como en su control de la iluminación y la exposición para crear los tonos sepia de las escenas de época en El padrino II (1974). Conocido en la industria del cine como "El Príncipe de las Tinieblas", debido a su original técnica de iluminación que utiliza sombras y a menudo no permite que los ojos de un personaje se vean claramente, Willis logra en Manhattan, con la dirección de Allen, una de las películas mejor fotografiadas jamás hechas. Por ejemplo, la dulce conversación que Isaac y Tracy (Mariel Hemingway) tienen en su apartamento, en una piscina de luz en la esquina inferior izquierda de la pantalla, mientras que el apartamento vacío se extiende hacia una escalera de caracol a la derecha: ¿Qué mejor manera de mostrar a Tracy trayendo vida a este vasto pero solitario hogar?. Y la caminata de Isaac y Mary por el Planetario Hayden como si estuvieran paseando entre las estrellas o en la superficie de la luna. Más tarde, a medida que su conversación se pierde un poco, Willis les permite desaparecer en la oscuridad, y luego los encuentra de nuevo con sólo un trozo de iluminación lateral.

Cualquiera que dude de la eficacia de la fotografía en blanco y negro en las historias contemporáneas sólo necesita pasar más de 90 minutos estudiando Manhattan para estar convencido de lo contrario. Rara vez ha habido una declaración más convincente para la necesidad de lo monocromático. Manhattan en color, todavía sería brillante, pero la magia visual estaría ausente. La cinematografía de Willis nos ofrece imágenes memorables que juegan con la sombra y la luz: Isaac y Mary sentados en silueta frente al puente de la calle 59 al amanecer es una escena icónica del cine. En esta escena los personajes parecen minúsculos o incluso insignificantes comparados con la grandeza del puente. Como público no vemos la cara de Isaac, porque el verdadero sujeto no es él o su interés por Mary. El verdadero objeto del afecto de Isaac es Manhattan. La cámara de Willis con Allen a su lado sigue a los personajes en constantes travellings a lo largo de los diversos escenarios que conforman su hábitat natural, y lo hace no de manera afectada ni forzada, sino con la naturalidad del director que conoce a la perfección el terreno que pisa, una facultad que redunda en la sensación de verdad que transmite cada una de las secuencias del film (David Vericat), lo cual queda demostrado en la escena de Allen y Keaton caminando en la galería de arte.

Hay tres tipos de películas de Woody Allen: las comedias, los dramas y los híbridos. Manhattan pertenece sólidamente en la tercera categoría, tiene un montón de líneas humorísticas y divertidas, para ir junto con temas más oscuros, más "reales". Aunque hay similitudes entre Annie Hall y Manhattan (las películas se hicieron una tras otra), esta última no es tan ligera como su predecesora. En Manhattan, Woody Allen parte de una historia divertida y ligera, y construye un retrato cargado de ironía y de autocrítica, poniendo en evidencia la inestabilidad, seudointelectualidad y neurosis de los personajes protagonistas.

Pero también es un relato sobre la difícil búsqueda del amor. El romance entre un hombre de mediana edad y una chica de secundaria, que Allen maneja con un tono y un tiempo que se deslizan tan elegantemente entre la comedia y el romance, y que Roger Ebert llega a la conclusión que la película no es sobre el amor, sino sobre cómo perderlo. Allen es el judío neurótico de clase media alta que está preocupado por todo, desde la novela exposé de su exesposa hasta el agua marrón de su apartamento. El sexo y el amor son grandes problemas, y, como suele ser el caso de un personaje de Allen, Isaac realmente no entiende sus propios sentimientos. Los dos personajes masculinos Isaac (Allen) y Yale (Michael Murphy), no pueden lidiar con el afecto. Ambos se esconden detrás de las palabras, pero son impotentes frente a la verdad emocional. La película dibuja el dolor melancólico cuando nos damos cuenta de que teníamos una cosa hermosa, y la arruinamos. Allen es uno de esos cineastas singulares que pueden entretejer sin problemas comedia y drama, humor y tragedia. Nos reímos con los personajes, lloramos con ellos y nos sentimos con ellos. Allen tiende a describir los problemas derivados de las complejas relaciones sentimentales de habitantes de la gran ciudad, casi siempre personajes acomodados que, teniendo las necesidades básicas plenamente colmadas, parecen empeñados en complicarse la existencia a base de conflictos sentimentales, para evitar el ansia que les podría producir enfrentarse a las grandes cuestiones existenciales de la humanidad.

Las comedias románticas tradicionales detallan la génesis de una relación, normalmente culminando con el momento en que los dos actores confiesan su amor el uno por el otro o legitiman las cosas con un matrimonio o una ceremonia similar. La agenda de Allen, es más ambiciosa, y el fracaso de la pareja en Manhattan le da mayor sustancia. En lugar de mostrar simplemente el "aguas arriba" del romance de Isaac y Mary, Allen realiza un examen de la relación de principio a fin. Para cuando Manhattan se acerca a su final, Mary (Keaton) ha dejado la película y la última escena no la involucra, pero intenta ofrecer una sensación de cierre en lo que se refiere a la vida amorosa de Isaac. Sólo en los momentos finales, Isaac se da cuenta de lo que quiere, que es Tracy (Hemingway), pero es lo que ha echado a un lado descuidadamente. Este es a menudo el caso de la vida real, pero casi nunca el caso de las comedias románticas.

En la escena final, Allen esta acostado en un sillón de su apartamento y graba la siguiente reflexión: “¿Por qué vale la pena vivir la vida? Es una muy buena pregunta. Bueno, hay ciertas cosas que supongo que hacen que valga la pena. Como que... bien... Para mí, ... yo diría... que, Groucho Marx, por nombrar algo y Wilie Mays... y ... el 2º movimiento de la Sinfonía de Júpiter... y el Potato Head Blues de Louis Armstrong...Películas suecas, naturalmente... Educación sentimental de Flaubert... Marlon Brando, Frank Sinatra... esas increíbles Manzanas y Peras de Cezanne...los cangrejos de Sam Wo's y la cara de Tracy...” y sale corriendo para tratar en vano de impedir que Tracy tome su avión a Londres aprovechando una beca de estudios. Y la cámara sigue la carrera del protagonista en un último travelling a través de las calles de Manhattan, al encuentro de la juventud definitiva e inexorablemente perdida.

En cuanto al reparto del film, Diane Keaton (Mary) se hizo famosa después de "El Padrino"(1972), pero se convirtió en una estrella y ganó un Oscar en "Annie Hall" de Allen (1977). ''Manhattan'' hecho dos años más tarde, tiene ecos de Annie en Mary, pero son más un caso de manierismos personales de Keaton que de una similitud en los personajes. Mary es menos voladora, menos excéntrica, más una mujer que usa su inteligencia brillante como escudo contra la soledad. Ella es demasiado inteligente para causar problemas. Su aventura con Isaac se basa realmente en su aislamiento mutuo; no tienen a nadie más a quien llamar. La película fue el primer papel sustancial para Mariel Hemingway, y le valió una nominación al Oscar. Al igual que su personaje, sólo tenía 18 años. Su actuación es tan directa, sin afectación, que va directamente al corazón del asunto. Y su tamaño juega un papel interesante en la película. Respecto a la actuación de Woody Allen, de él se dice, que siempre interpreta al mismo personaje en sus películas, lo cual no es cierto. A menudo tiene la misma facilidad verbal, sí, y algunos de los mismos manierismos, pero Isaac aquí es visto muy específicamente como un hombre cuyos anhelos e inseguridades se basan en una profunda inmadurez. Quiere, pero no sabe lo que quiere. Deja su trabajo en un ataque de ética, pero no tiene un plan de respaldo. La cara de Allen en la escena final de Isaac con Tracy, mientras le suplica que se quede con él, que no vaya a Londres, incluso cuando se da cuenta de que simplemente está siendo egoísta. Un actor menor habría pasado de la cima en la súplica, y luego exagerado la decepción. Allen encuentra el tono difícil y preciso de un hombre que desea y se arrepiente. La tenía, pero la perdió, y ahora ambos saben que su tiempo ha pasado. No está planeando el futuro, sino tratando de reescribir el pasado. Ella pensará en él como un recuerdo cariñoso. Meryl Streep tiene un pequeño papel como la exesposa vengativa de Isaac. Su próxima actuación sería un año después en Kramer vs. Kramer ganando su primer Oscar. Manhattan obtuvo dos candidaturas al Oscar, por el guion de Allen y Marshall Brickman y por la interpretación de la adorable Mariel Hemingway. Manhattan es un ejemplo extraordinario de la fusión de entretenimiento y arte. Es Allen en forma máxima, dominando hábilmente y combinando los diversos hilos del romance, el drama y la comedia, y todo en un telón de fondo en blanco y negro con una música inolvidable.

Woody Allen nació bajo el nombre de Allan Stewart Konigsberg el 1 de diciembre de 1935 en Brooklyn, Nueva York, hijo de Nettie (Cherrie), una contable, y Martin Konigsberg, un camarero y grabador de joyas. Su padre era de ascendencia judía rusa y sus abuelos maternos eran inmigrantes judíos austriacos. De joven se interesó por los trucos de magia y por tocar el clarinete, dos pasatiempos que continúa hoy en día. Entró en el mundo del espectáculo a los 15 años cuando empezó a escribir chistes para un periódico local y luego para el programa de Arthur Godfrey. A los 16 años compro una máquina de escribir Olympia, con la que ha escrito sus guiones y la cual todavía usa para sus escritos. Sus agentes, Charles Joffe y Jack Rollins, lo convencieron de que empezara a hacer “stand up”, es decir el estilo de comedia donde Woody Allen se dirigía a una audiencia en vivo y contaba sus propios chistes. Dick Cavett lo descubrió en el Blue Angel, club nocturno de la ciudad de Nueva York cerrado en 1964. Después de actuar en el escenario durante unos años, y aparecer en los TV shows de Ed Sullivan, Steve Allen y Johnny Carson, el productor Charles K. Feldman le pidió que escribiera un guion para la película What's New Pussycat (1965). El Studio transformó por completo el guion y la película fracaso. A partir de esta experiencia Woody se dio cuenta de que no podía trabajar en una película sin un control completo sobre su producción. El debut teórico de Woody como director fue en What’s Up, Tiger Lily? (1966); una película de espías japoneses. Su verdadero debut como director fue al año siguiente en el falso documental Take the Money and Run (1969).

Woody Allen ha escrito, dirigido y, a menudo, protagonizado una película al año desde entonces, y ha dirigido y escrito los guiones de sus películas durante 6 décadas. Ha incursionado en la mayoría de los géneros del cine: comedia, romance, policiaco, expresionista, intimista, suspenso. Entre sus películas mas destacadas están: 1984 Broadway Danny Rose; 1985 The Purple Rose of Cairo; 1986 Hannah and Her Sisters; 1992 Husbands and Wives; 1993 Manhattan Murder Mystery; 2002 Hollywood Ending; 2005 Match Point; 2011 Midnight in Paris; 2013 Blue Jasmine. Allen ha sido nominado en 23 ocasiones a los premios Oscar en cinco décadas diferentes y lo ha ganado cuatro veces como: mejor director y guion por Annie Hall en 1978, mejor guion por Hannah y sus hermanas en 1987, y mejor guion por Midnight in Paris en 2012. Sin haber tenido estudios formales de cine y gracias a su talento, su genio y su obra, está considerado como uno de los mejores cineastas de nuestro tiempo por su visión del arte, su dominio del cine, del equilibrio en cuanto al tono, la intención, la emoción, la picardía y la sensibilidad, así como los diálogos repletos de segundos significados, la capacidad de reírse de sí mismo, y la mirada mezquina pero luminosa ante el mundo.








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