“Yo no he Visto a Linda"
Bulevar 04/01/2022 08:00 am         


La tristeza de un viejo compositor enamorado.



Por José “Cheo” Díaz


Transcurre el año 1910 y un joven muchacho de 16 años camina por la calle Velásquez de la ciudad de Puerto Rico, rumbo a la Universidad. Están ofreciendo unos cursos para formarse como profesor de educación primaria y él quiere inscribirse para probar suerte como educador en su querida isla. Se trataba de Pedro Flores Córdoba (Naguabo - Pto Rico - 1894), tal vez el más famoso compositor puertorriqueño. Autor nada más y nada menos que de canciones como "Perdón", "Esperanza Inútil", "Amor Perdido", "Despedida" y la más famosa de todas, la inolvidable y emblemática de todos los tiempos "LINDA". 

A los 21 años se enrola en el ejército norteamericano donde permanece 8 años. En 1926 se instala en New York y conoce al famoso compositor Rafael Hernández con quien hace una gran amistad y forma el cuarteto “Los Flores” con el que tuvo gran éxito. La música que compuso la cantaron Panchito Risset, Celia Cruz, La Sonora Matancera, Alberto Beltran y el más famoso de todos, Daniel Santos. 

Al final de su vida, Don Pedro hizo una confesión que sorprendió a muchos: yo no he sido músico nunca, no toco ningún instrumento, no conozco ninguna nota musical. Yo no soy poeta, lo que he hecho es obra de Dios. No sé ni porque he hecho todo esto. El maestro murió el 13 de julio de 1979 y sus restos descansan en el antiguo cementerio de Santa María Magdalena de Pazzis, en el viejo San Juan. A finales del siglo XX sus canciones las interpretaron Marc Anthony, Shakira, Luis Miguel, Danny Rivera, Ruben Blades y otros. 

Durante un tiempo el maestro Pedro Flores vivió en Santo Domingo, República Dominicana; y una tarde, paseando por un boulevard a la orilla de la playa, vio a una joven de una belleza espectacular, acompañada de una chaperona que caminaba mirando el bello atardecer dominicano. El viejo se acercó y logró establecer una conversación con la radiante señorita, bajo la mirada gruñona de la vieja acompañante. Todas las tardes, el viejo Pedro iba a la orilla de la playa e hizo amistad con la jovencita, llegando a proponerle un noviazgo y a fugarse con él a la ciudad de New York (solamente le llevaba 50 años de edad). La muchacha le correspondía o por lo menos eso pensaba él y se hizo ilusiones que pronto la bella niña se convertiría en su amante. Pero una tarde, Pedro, vestido con sus mejores galas, esperaba a la niña con su chaperona debajo de un árbol de bucare donde había un banquito donde se sentaban a conversar los enamorados. Pero la niña no apareció. Y así sucedió los restantes días de la semana... 

El día domingo Pedro se llenó de valor y llegó a la casa donde vivía la jovencita y tocó la puerta. Abrieron y salió la vieja chaperona y le informó al compositor que los padres de la niña habían tomado la decisión de enviarla a Filadelfia, USA. La muchacha se había entusiasmado con el viejo y había el riesgo de que la bella niña se escapara con su enamorado. A Pedro fue como que le hubieran dado una puñalada, cabizbajo se fue al banquito de sus amores y escribió la canción más famosa en el mundo latino y que le dio brillo y prestigio al "Inquieto Anacobero", Daniel Santos, 

"LINDA"...
"Yo no he visto a Linda, parece mentira.
Tantas esperanzas que en su amor cifré.
No le ha escrito a nadie, no dejó una huella... nadie sabe de ella desde que se fue.
Sabrá Dios cuántos le estarán pintando ahora pajaritos en el aire.
Yo no he querido ni podré querer a nadie con tan loco frenesí.
Menos los domingos, todas las tardes, salgo a ver al cartero, a ver si trajo algo para mi,
Oh virgen de Altagracia, quizás un día se acuerde de mi"


El viejo Pedro jamás volvió a ver a Linda. Se especuló que Linda se había cortado el pelo y se había metido a monja, estaba en un convento en Colombia. Con los años los maridos, cuando su pareja no había servido el almuerzo, señalaban moviendo su mano derecha “mi amor, hoy no he visto a Linda“, cuando algún obrero contrataba un servicio en la finca decía... "primero tengo que ver a Linda!", como una manera de cobrar. 

La casualidad es que, Daniel Santos, quien fue el cantante que hizo famosa la canción, se enamoró en un prostíbulo en New York de una prostituta llamada Linda, con quien tuvo durante 20 años, una relación tormentosa. Después de esto, la relación continuó hasta que el cantante murió. No hay fotos de ellas (ninguna de las dos "Linda").









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