Versitos de Andrés Eloy
Historia 25/04/2020 07:00 am         


El poeta Andrés Eloy Blanco marcó pauta en la Venezuela democrática



Pocos talentos han sido puestos al servicio del ingenio, la gracia y el sentido de lo popular como el del poeta cumanés Andrés Eloy Blanco, cuyo recuerdo permanece indeleble en la memoria nacional y cuyas ejecutorias hasta el día de su muerte estuvieron puestas al servicio de los ideales de justicia, libertad y democracia. Su prolífica obra como poeta, prosista, ensayista y municipalista, estuvo guiada por una visión amplia y tolerante, lo que le permitió cultivar amistades en todos los estratos sociales y en todas las corrientes políticas. Claro, en sus ideales y en su militancia siempre se mostró renuente a practicar las visiones parciales y excluyentes, siendo por tanto apreciado aun por quienes estuvieron ubicados en sus antípodas ideológicas.

Diputado por Acción Democrática al Congreso durante la presidencia de Isaías Medina Angarita en el periodo 1941 - 1945, inauguraría un estilo que luego perfeccionaría cuando con maestría y señorío le toque ser presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de 1946, la primera electa por sufragio popular en nuestra historia, y donde haciendo uso de su fino humor produzca frente a circunstancias diversas mensajes en versos dirigidos a sus compañeros parlamentarios, constituyendo un estilo original que daría mucho que hablar hasta este tiempo.

Cuando Andrés Eloy formaba parte de la denominada “minoría unificada” frente al bloque predominante del Partido Democrático Venezolano (PDV) -partido de gobierno-, presidía las sesiones el diputado oficialista Pedro de la Cruz Bajares, quien en el medio de un debate se negaba a conceder la palabra al bardo cumanés, por lo que este le hizo llegar un papelito donde en verso le espetaba:

Te he pedido la palabra
Y me diste tus negares
Te espero en la bajadita
Cuando de la Cruz Bajares.

Cuando en la intensidad de los acerbos debates que se escenificaron en la Constituyente de 1946, la polémica parecía derivar hacia la confrontación personal, allí brotaba el talento inagotable de Andrés Eloy para introducir los elementos de tolerancia y moderación que permitieran reencausar la polémica, apelando en la mayoría de los casos al ejercicio del buen humor como sucedió cuando un diputado suplente de apellido Godoy dirigió una correspondencia donde escribía la palabra ayer anteponiéndole la letra H, y el Presidente en un verso disculpatorio sentenció:

El diputado Godoy
Que nada pudo aprender
Escribe con hache ayer
Porque así se escribe hoy.

En la directiva de la Asamblea Constituyente acompañaban a Andrés Eloy en las vicepresidencias los representantes Jesús González Cabrera a quien apodaban “El Mono”, y el sindicalista MalavéVillalba a quien llamaban “El Chivo “. En una oportunidad el debate se extendía hasta la madrugada sin que ninguno de los compañeros de directiva se hiciera presente, mientras el Presidente tenía que contener las ganas de orinar ante la imposibilidad de abandonar su puesto, esta angustiosa situación fue reflejada en un verso que señalaba:

Se ha perdido un mono y yo,
Agradezco al que lo vea
Que se venga para acá
Que el Presidente se mea.

La Constituyente de 1946, de la que formaban parte por primera vez algunas mujeres, realizó una sesión especial para recibir a la diputada brasileña de apellido Pinto de Vidal, quien en su discurso exaltó la presencia de féminas por ya largo tiempo en el parlamento de su país, y en cuanto a ella destacó que ya cumplía dos periodos en el Congreso brasileño, esta afirmación dio lugar a un verso malévolo de Andrés Eloy que lo puso a circular entre sus compañeros de cámara:

Que canten los Homeros y Esiodos
A la gloria inmortal
De la diputada Pinto de Vidal
Una mujer que tiene dos periodos.

El talento y el fino humor de Andrés Eloy Blanco, constituyeron nota distintiva en un foro cuyos memorables debates eran radio transmitido y que marcó pauta en la Venezuela democrática.








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