Bicentenario de Roscio
Historia 21/03/2021 08:00 am         


En su “Alocución a la Poesía”, don Andrés Bello, se refiere a Roscio como sabio legislador, honesto ciudadano y amigo fiel.



Por Reinaldo Rojas


Si la lucha por la independencia fue ardua en el terreno militar, no menos ardua ha sido la búsqueda de nuestra emancipación intelectual. El ruido de las armas cesó, pero la confrontación de las ideas no ha pasado la página. Sin embargo, de la independencia hemos exaltado más los hechos militares y la actuación de los guerreros, que fechas cívicas como el 19 de Abril de 1810 o documentos políticos como la Carta de Jamaica.

El 19 de Abril es fecha fundadora de nuestra nacionalidad, y la Carta de Jamaica, uno de los principales documentos Hispanoamericanos donde se recoge la idea criolla de independencia política y de emancipación intelectual de esta parte del mundo. La decisión de hacernos independientes fue, ante todo, un acto fundado en un pensamiento político, y es allí, donde debemos buscar los orígenes de nuestra nacionalidad.

Uno de esos pensadores y protagonista de los acontecimientos del 19 de Abril fue el Dr. Juan Germán Roscio. Su labor fue múltiple en aquellos años decisivos de nuestra historia. Lo encontramos, primeramente, el 18 de abril, en la casa del médico barquisimetano José Ángel de Álamo, encabezando los preparativos de la sesión del día 19 en el Cabildo de Caracas.

Ese día participa en la histórica reunión como diputado del pueblo y es redactor del Acta que crea la Junta Defensora de los Derechos de Fernando VII, más tarde transformada en Junta Suprema de Caracas. Este es nuestro primer gobierno autonómo, donde Roscio ocupó la Secretaría de Relaciones Exteriores, despachando comisiones a diferentes capitales de Hispanoamérica, el Caribe, Europa y Estados Unidos, entre ellas, la que conformaron Bolívar, López Méndez y Bello con destino a Londres.

Más tarde, es quien redacta la convocatoria a elecciones y elabora el reglamento del futuro Congreso Constituyente de 1811, en cuyo escenario actuará como diputado electo, mientras ocupa el cargo de Secretario de Estado, Guerra y Marina en la Junta Suprema, Poder Ejecutivo que antecede el nacimiento del Estado venezolano republicano e independiente de 1811. Es, pues, una figura rectora, múltiple, incansable.
Declarada la independencia en julio de 1811, el congreso lo comisiona junto a Francisco Javier Ustáriz y Gabriel de Ponte para elaborar el proyecto de Constitución que será aprobada el 21 de diciembre de 1811. Al constituirse nuestro primer gobierno independiente, allí estará Roscio.

Pero ¿por qué Roscio logra ese liderazgo y autoridad? Para ello, habría que hurgar en su formación intelectual en los campos de la teología, la filosofía y el derecho. Bachiller en Filosofía y Doctor en Cánones en la Real y Pontificia Universidad de Caracas, título obtenido en 1794, siendo estudiante obtuvo el Primer Premio en el Concurso de Derecho Civil, el Premio de Sagrados Cánones y la Medalla en los ejercicios literarios de la Academia de Derecho Español y Público, presidido por otro grande de las leyes, el Licenciado Miguel José Sanz.

Sin embargo, no es por toda esta brillante carrera profesional y política, sino como pensador, que Roscio se va a proyectar en la Historia de América, gracias a su obra “El triunfo de la libertad sobre el despotismo”, tesis de carácter teológico, filosófico y jurídico en la que expone su doctrina republicana de emancipación e independencia. A la teología feudal, como la denomina, le opone una “teología de la liberación”, que vincula la soberanía popular, es decir, la república, con los principios cristianos.

El origen de la autoridad y del poder civil; de la soberanía popular; las nociones de libertad, derecho y ley; de democracia y de anarquía; así como la obediencia, la inviolabilidad y carácter sagrado de las personas, son los temas tratados en esta obra publicada por primera vez, en lengua inglesa, en Filadelfia, en 1817; y luego, en español, en México, en 1824, contando entre sus lectores y seguidores al Presidente Benito Juárez. A Venezuela llega este libro, aún desconocido entre los venezolanos, en 1953, editado en el primer tomo de sus Obras Completas.

En su “Alocución a la Poesía”, otro gran venezolano, don Andrés Bello, se refiere a Roscio como sabio legislador, honesto ciudadano y amigo fiel, dejando a la posteridad esta frase que es todo un epitafio: “De la naciente libertad, no sólo fue defensor, sino maestro y padre”. Pues bien, aquel hombre que había nacido en la población llanera de Tiznados, hoy estado Guárico, el 27 de mayo de 1763, muere el 10 de marzo de 1821 cuando se disponía asumir la Presidencia del Congreso que reunido en La Villa del Rosario de Cúcuta iba a fundar la Gran República de Colombia. Hace doscientos años.







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