Un nuevo individuo
Identidad 11/10/2020 08:00 am         


Las carreras del siglo XXI estarán determinadas por la revolución en las tecnologías y el auge de las nuevas tendencias que combinarán la inteligencia artificial con las habilidades del ser humano



Por Sjandra Rendón


Reajustes, estudios de mercado, ensayos, pruebas, reaperturas, replanteamientos, acondicionamiento y un sinfín de definiciones comienzan a formar parte del glosario de términos del individuo de esta era, que se enfrenta a retos impensables, sin tocar el tema de la pandemia global que se desarrolla y que ha puesto en jaque la estabilidad emocional, hasta de los más fuertes. Todo esto conlleva a tomar en serio la palabra revolución en las tecnologías. Que se renovarán también al tiempo que avanzan los años y se superarán cada vez más para satisfacer los requerimientos impuestos por la misma necesidad personal y profesional de las personas.

La lectura y el enriquecimiento de los conocimientos le otorgarán al individuo las herramientas -apenas básicas- para sobrevivir a lo que se avecina en el futuro, cuando tendrá que lidiar con la inteligencia artificial y evitar el debilitamiento emocional, para no morir en el intento. Estas son algunas de las ideas que se pueden extraer de las premisas expuestas por Yuval Noah Harari, un conocido israelí historiador, autor de varios libros entre los que se puede citar "21 lecciones para el siglo XXI". El filósofo recientemente sostuvo una conversación con un periodista del diario 4to Poder para hablar al respecto de las destrezas y habilidades que el ser humano se verá obligado a utilizar ante la era tecnológica y digital, que no tendrá reposo y a la que cada vez tendremos que adecuarnos sin descanso.

¿Las carreras en el futuro construirán individuos monótonos? Yuval explica, entre sus interesantes pensamientos, que el individuo del futuro solo deberá enfocarse en desarrollar y afinar un par de sus destrezas para poder sobrevivir a la avalancha en que la tecnología se convertirá y que abordará las carreras del siglo XXI. Su premisa se basa en que con el paso de las eras ciertas profesiones dejarán de ser interesantes y productivas y por ello la tecnología y la inteligencia artificial tomarán terreno para complacer las exigencias del nuevo ciudadano y de las nuevas profesiones. Pero, ¿sabemos qué es la inteligencia artificial y de qué manera impactará en las carreras de las nuevas generaciones? Esta es una expresión que escuchamos con mucha frecuencia y la hacemos ya bastante familiar, pero es sencillamente la simulación de una máquina con respecto de las funciones del ser humano, más que todo en el ámbito de la informática.

Esto podría incluir el uso de información y reglas para un funcionamiento mucho más óptimo, así como el razonamiento que llevará a conclusiones cercanas a la esperada -o simplemente la definitiva- y finalmente la autocorrección. Entonces, menciona Harari en la entrevista, considerando que la inteligencia artificial más sencilla y cercana se manifiesta en el teléfono celular que todos llevamos consigo, que las carreras actuales deben ser objeto de una cuidadosa reingeniería, adoptando las nuevas tendencias, simplemente para no desaparecer en el tiempo.


UNA CARRERA INTERMINABLE

El desarrollo de las grandes empresas tecnológicas acelera el proceso que tendrá un impacto mucho más intenso en las vidas de todos, pues, las máquinas tendrán mejores capacidades que los seres humanos para reconocer patrones o errores, que serán productivos en diagnósticos en el tema de salud, teniendo como única debilidad la capacidad para aprender de forma asociativa. En este punto se centra el historiador y autor del libro “Sapiens: de animales a dioses”, quien agrega que la revolución en la inteligencia artificial no será un hecho único, sino una cadena de acontecimientos sin freno, por la misma carrera del tiempo y la evolución.

Es aquí donde se medirá el potencial del individuo que deberá decidir si se queda en el tiempo y desfallece en el intento, o si se acopla al escenario variable que se pinta con la revolución de la tecnología en el siglo XXI. Explica Harari que los choferes, por ejemplo, para el año 2025 tal vez se queden sin trabajo mientras se acondicionan las circunstancias y nos adaptamos a los cambios que se avecinan, para que luego fluya la normalidad y la armonía, en la que se establezca un nuevo equilibrio. Todo se trata de mantenernos en el juego, tratando de absorber la mayor cantidad de datos e información necesaria para alinearnos a esa revolución.




SOLUCIONAR NECESIDADES

Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos se registran en las redes más de dos mil millones de personas que interactúan entre sí. El debate sobre la importancia de la tecnología en nuestras vidas está cada vez más que demostrado, cuando más de la mitad del mundo permanece conectado. Ya comienzan a automatizarse casi todos los procesos en la industria y en la manufactura, pero, aun así, explica Harari, no estamos ni siquiera cerca del máximo potencial de la inteligencia artificial. En resumidas cuentas, lo que trata de explicar Harari, autor de varios libros relacionados con este tema, es que el mundo del siglo XXI debe verse con un enfoque basado netamente en la tecnología, en la investigación y en la innovación. El avance de la tecnología no debe ser valorado solamente por el teléfono de última generación, o la tableta de más GB, o el reloj con más funcionalidades, sino por la capacidad de dar solución a una necesidad que requiera una mejor gestión, por ejemplo, en la medicina, el agro, la educación, el deporte, comercio o la minería, engranajes sociales que ameritan un nuevo enfoque.

Harari asegura que nadie puede predecir cómo será el mercado laboral dentro de 20 años, aun cuando la línea de acción se base en atender la revolución de la tecnología. Puso de ejemplo que, si un conductor de camión ya no es necesario dentro de 20 años, entonces ese conductor se formaría para ser profesor de yoga, pero al paso de los años ya quizás no será necesario un profesor de yoga y el conductor de camión que luego fue profesor debe volver a reinventarse. Y esto ocurrirá porque la inteligencia artificial entró en acción; y con algunos conectores al cuerpo y una cámara de instrucción el practicante de yoga puede ejercitarse sin la presencia de un guía, más que la máquina que tendrá a la mano.


ATENCIÓN EN LA SALUD

Otro ejemplo importante que menciona Harari, con relación al impacto de la tecnología en las carreras del futuro, es que las nuevas generaciones centrarán su atención en el tema de la salud, para conseguir acortar el avance de las enfermedades por medio de sistemas biométricos. Por ejemplo, sería beneficioso, menos doloroso y menos costoso, aplicar una detección temprana de un cáncer en cualquier órgano del cuerpo humano mediante sensores biométricos, instalados durante todo el día, que identifiquen el comportamiento de las células que deben ser atacadas. Sin dudas serán muchos los interesados en incluirse en este capítulo de la vida en el siglo XXI para aminorar el impacto – costo de las enfermedades, específicamente del cáncer.





SALUD MENTAL Y EMOCIONAL

Yuval Noah Harari destaca como fundamental el hecho de que el ser humano debe amoldarse al imperio tecnológico en revolución constante que se aproxima si no quiere ser arrollado. Esto se hace adquiriendo las herramientas que le otorguen flexibilización de su salud mental y emocional y que potencien las habilidades que le permitan incorporarse a las corrientes y embates de dicha aceleración. El individuo debe proteger su integridad con el fortalecimiento de su inteligencia emocional, para acompañar el desarrollo de la inteligencia artificial, entendiendo que debe ser parte de ella. De esta manera podrá abrirse paso a lo que el mercado laboral exija en su futuro más cercano, permitiendo su incorporación consustancial a la era de la revolución tecnológica en el siglo XXI.







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