Martha Beatriz por la Libertad Religiosa
Identidad 08/11/2020 07:00 am         


Martha Beatriz Roque Cabello es un símbolo para rendir homenaje a todas las mujeres cubanas creyentes pero especialmente a aquellas que, por no renunciar a dicha fe, han sufrido martirios y prisiones



Es una mujer de fe, consecuente con sus creencias, quien “no ha hecho otra cosa en los pasados 31 años que ser consecuente a sus creencias”, según el anuncio publicado por el Instituto Patmos. Ganar el premio es satisfactorio, sobre todo para una persona que ha sufrido, ha estado presa dos veces, ha tenido la valentía de firmar documentos que denuncian las violaciones a los derechos humanos en Cuba, su patria, trabaja duramente para promover la participación de la sociedad civil y ha sido una defensora frontal de la libertad religiosa y de conciencia. Martha Beatriz Roque Cabello es una intelectual, economista, hija de inmigrantes españoles y firme promotora de los valores cristianos. Ha sido acusada de todo lo imaginable e inconcebible. Pero lo que destaca en ella, más allá de la activista que se enfrenta a la injusticia, hay una roca sólida de principios sostenidos por una fe asumida, sólida, imbatible. “Estoy averiada por todos lados de los golpes que me ha dado la dictadura, pero en mí Dios da un testimonio al mundo de lo que significa la fe”, subrayó en entrevista con el medio habanero 14 y medio. Según una nota colgada en el sitio en internet del instituto, el Premio Patmos se entrega desde 2014 cada 31 de octubre a “creyentes cubanos consecuentes con su fe religiosa”.


COMO JUAN EN LA ISLA DE PATMOS

El Instituto Patmos fue fundado el 2 de febrero de 2013 en la Iglesia Bautista Ebenezer de Taguayabón (Villa Clara, Cuba). El Rev. Mario Lleonart estuvo acompañado de líderes de diferentes denominaciones religiosas, fundadores de lo que originalmente se conoció como Instituto Patmos del Libro y el Saber Cristiano. “Como Juan en la isla de Patmos –escribieron en aquella oportunidad-, compartimos visiones de esperanza para la isla de Cuba, en medio de las tribulaciones del presente…”. Promueven para Cuba una urgente cultura de diálogos enfocados fundamentalmente en cuatro objetivos: El ejercicio del diálogo interreligioso; la incidencia política; el monitoreo y defensa específica de las libertades religiosas y la educación en general de los derechos humanos fundamentales consagrados en los treinta artículos de la Declaración Universal.

Conceden un Premio Anual que se entrega en un evento especial para dicho efecto, cada 31 de octubre, coincidiendo con el Día de la Reforma Protestante. Publican cuadernos de pensamiento plural y realizan conferencias y talleres. Mantienen un constante intercambio y compartir de información en todo lo que se refiere a libertades religiosas, las cuales siempre ocupan un segmento importante al interior de nuestras sociedades. Y hoy, más que nunca, en un mundo golpeado por los ataques a la libertad religiosa, sin distingos de religión. El premio se ha hecho célebre pues destaca a quienes trabajan por los derechos humanos con una prédica inclusiva, privilegiando el diálogo respaldado por una fe genuina y un testimonio de esperanza. El blog de la organización lo dice claro: “El nombre Patmos no es fortuito. Nos identifica con la isla mediterránea en la cual Juan de Patmos estuvo prisionero en el siglo I por causa de su testimonio de fe cristiana; y en la cual, sin embargo, recibió las visiones de esperanza que describe en el libro de Apocalipsis incluido en el Nuevo Testamento. Ningún otro nombre nos pareció mejor para reflejar nuestro objetivo de compartir visiones de esperanza”.


DISPUESTA A PONER EL MÁRTIR

Martha Beatriz, en una de sus cartas remitidas a sus hermanos de causa en el célebre documento “La patria es de todos”, expresó tajantemente en una línea el extremo hasta el cual ella ha estado dispuesta a ser consecuente con sus ideas y principios: “Yo solo quiero el sacramento de la Extremaunción, y estoy dispuesta a poner el mártir”. Martha Beatriz Roque Cabello –como lo ha valorado el jurado del premio-, es mujer de fe “que no ha hecho otra cosa en los pasados 31 años que ser consecuente a sus creencias”. Es un símbolo para rendir homenaje a todas las mujeres cubanas creyentes pero especialmente a aquellas que, por no renunciar a dicha fe, han sufrido martirios y prisiones.


PUENTES Y PUERTAS

Martha ha tendido puentes y abierto puertas. Es lo que el Santo Padre Francisco no se cansa de recomendar a un mundo quebrado por la pugnacidad. Una mujer que ha sido sacrificio vivo por la libertad y que, como ella misma lo declaró, sufrió con dignidad y sin odios los 485 días en su primera prisión. En aquél entonces escribió: “Llevo 485 y según la petición fiscal me quedan 1300 aproximadamente. Solo Dios sabe, los contaré uno a uno con mucha fe y dignidad”. De alguna manera, como Cristo, descendió a los infiernos y “desde este horrible lugar, que no tiene nada que ver conmigo, y que está a punto de darme un nuevo título universitario: doctora en ciencia del basurero de la vida, los saludo con todo el cariño que nos hemos profesado”, enviaba en mensajes a sus hermanos de compromiso. Desde siempre estuvo clara en que “la cárcel no cambiará mi manera de pensar”, lo que ha demostrado con creces en aquella y en las posteriores prisiones que con tanta decencia y nobleza ha enfrentado. Es comprensible, entonces, que se haya hecho acreedora de la distinción, convirtiéndose en la primera mujer que la recibe desde su creación en 2014.

Aleteia








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