Bette Davis con empeño y valentía
Identidad 20/12/2020 08:00 am         


La actriz hollywoodense sentó un nuevo precedente para las mujeres



En 1942 era la mujer mejor pagada de América; se hizo famosa por los personajes que se atrevió a interpretar y estaba dispuesta a ser filmada bajo una luz poco favorecedora en aras de una mejor imagen

Por Francisco A. Casanova S.



Desafió y definió a Hollywood. La “primera dama del cine americano" creó un nuevo tipo de heroína de la pantalla. Tenía una especial fotogenia debida a una piel finísima y a unos desorbitados y penetrantes ojos que hicieron de ella la perfecta protagonista de los melodramas de existencias sacrificadas. Era bella, pero no una belleza. Su rostro era particular y no encajaba en los cánones de belleza de la industria del cine. Con setenta años confesaba que odiaba cuando mencionaban una y otra vez sus ojos saltones, como característica principal de su rostro. Era una mujer liberada en una industria dominada por los hombres. Podía interpretar una variedad de papeles difíciles y poderosos, y por eso estableció un nuevo estándar para las mujeres en la gran pantalla. Independiente también fuera de la pantalla, sus batallas con los peces gordos de los estudios fueron legendarias. Con una carrera que abarca seis décadas, ciento veintitrés apariciones en pantalla, once nominaciones distribuidas en los 30s, 40s, 50s y 60s y dos premios Oscar, en la historia del cine, Bette Davis constituye una leyenda y un Hito en longevidad y excelencia.

Nació como Ruth Davis el 5 de abril de 1908 en Lowell, Massachusetts. en una familia de clase media. Justo antes de su décimo cumpleaños, el padre de Bette, Harlow, abandonó la familia. Aunque tenía poco dinero, su madre, Ruthie, envió a Bette y a su hermana a un internado. Se empeñó en ser actriz después de ver la actuación de Peg Entwistle en la obra de Henrik Ibsen, “The Wild Duck” en Broadway en 1925. Se graduó en la Academia Cushing, y comenzó estudios de interpretación en una compañía teatral de Rochester (Nueva York) y el legendario director George Cukor no valoró su talento. Bette, con ironía dijo: “George Cukor jugó un papel importante en mi vida, fue la primera persona en despedirme”. Aprendió baile y actuó en representaciones teatrales con grupos universitarios o semiprofesionales. Luego Davis se matriculó en la Escuela de Arte Dramático del director, productor, compositor y autor, John Murray Anderson.

Comenzó con pruebas de audición para roles de teatro en Nueva York, e hizo su debut en el escenario en la obra de teatro off-Broadway "The Earth Between". A la edad de 21 años, hizo su primera aparición en Broadway en la comedia "Broken Dishes" y consiguió un papel en "Solid South". En 1930, el famoso productor independiente Samuel Goldwyn la sometió a una prueba para el cine, que resultó desastrosa, y solo unos meses después pisaría Hollywood de la mano de la Universal Pictures. Luego de actuar en seis películas el contrato de Bette con la Universal no se renovó. Quería volver a Broadway, pero una llamada de Warner Brothers le hizo cambiar de opinión.

En 1932, firmó un acuerdo de siete años con Warner Brothers Pictures. Su primera película con ellos fue Seed (1931). Se convirtió en una estrella después de su aparición en “El hombre que interpretó a Dios (1932)”, conocida como la actriz que podía interpretar una variedad de papeles muy fuertes y complejos. Fue el personaje de Mildred Rogers en la película “Of Human Bondage” en 1934, (Cautivo del deseo) lo que le daría a Bette una gran aclamación de los críticos de cine. Gracias a esta película, basada en la novela de W. Somerset Maugham, fue la primera dama villana protagonista que se interpretó en una pantalla de verdad e introdujo el estilo único de Davis, que la diferenció de las actrices de la época que eran conocidas por proyectarse siempre con la mejor luz.

Con este éxito en su haber, Davis comenzó a presionar para conseguir papeles más fuertes y significativos. En 1935 recibió su primer Oscar por su papel como Joyce Heath en Dangerous (1935). Se convirtió en la primera actriz de la Warner Brothers en ganar el codiciado premio. A pesar de su éxito, la Warner Brothers continuó ofreciendo a Bette papeles menores. En 1936, fue suspendida sin sueldo por rechazar un papel que consideraba indigno de su talento y desafió al estudio yendo a Inglaterra a hacer películas. Jack Warner la demandó y se vio obligada a cumplir su contrato. A su regreso, sin embargo, a Bette le ofrecieron un nuevo contrato y mejores papeles. En 1939, ganó su segundo Oscar por "Jezebel" (1938). También recibió nominaciones a los Oscar los siguientes cinco años consecutivos por: Dark Victory (1939), The Letter (1940), The Little Foxes (1941), Now, Voyager (1942), y Mr. Skeffington (1944). El único papel que no obtuvo y que quería fue el de Scarlett O'Hara en Lo que el viento se llevó (1939). Davis en una entrevista con Dick Cavett dijo que “Warner no la prestaría a David O. Selznick a menos que contratara a Errol Flynn para interpretar a Rhett Butler, lo que tanto Selznick como Davis pensaron que era una terrible elección.

Entre sus películas sobresalientes, que fueron muchas, se pueden mencionar las siguientes en décadas diferentes: En Cautivo del deseo (Of Human Bondage) 1934, película dirigida por John Cromwell, guion de Lester Cohen y basada en la novela de W. Somerset Maugham, Bette Davis actúa junto a Leslie Howard. Este film le dio la oportunidad de escapar de los roles femeninos convencionales. Davis vio en el personaje de la camarera Mildred Rogers una oportunidad para dar rienda suelta a las emociones violentas de su carácter. Para hacerse con el papel, Davis puso todas sus energías en convencer a los estudios Warner para poder hacer la película. Había actuado en 22 títulos y tenía la certeza de que el papel de Mildred Rogers era su última oportunidad de ser la actriz que deseaba. El personaje le dio confianza en sí misma. La cruda y despiadada mujer que maltrataba verbalmente al inocente Philip Carey, que arruina su vida en el intento de ser amado, representaba el lado más oscuro y fascinante de sus capacidades interpretativas. Fue su primera nominación al Oscar a los 26 años.

Cuatro años después protagoniza Jezebel (1938), dirigida por William Wyler y guion de Clements Ripley y Abem Finkel y acompañada por Henry Fonda y George Brent. Bette Davis y el director conectaron a pesar de arranques de mal carácter y los dos eran de un perfeccionismo enfermizo, lo que equilibró la relación, y terminaron teniendo un affaire. Ambientada en los años anteriores a la Guerra Civil estadounidense, Jezebel cuenta la historia de una caprichosa belleza sureña de Nueva Orleans comprometida con un banquero. Ante la negativa de él a acompañarla a comprar un vestido para uno de los bailes más importantes del año, ella se venga adquiriendo un vestido de noche rojo y rompe la estricta norma de vestir de blanco en la fiesta. Tras el escándalo, él pone fin al compromiso y ella se niega a pedir perdón, pensando que su prometido volverá desesperado a sus brazos. Davis ganó con este papel el segundo Oscar de su carrera a la mejor actriz protagonista. Volvía a interpretar a la mujer soberbia y antipática.

En 1950 protagonizo All about Eve (Eva al desnudo) un extraordinario film, dirigido y escrito por Joseph L. Mankiewicz, con un inmejorable casting con Anne Baxter, George Sanders, Celeste Holm, Gary Merrill, Hugh Marlowe, Marilyn Monroe y Thelma Ritter. El film narra cómo el personaje que interpreta Anne Baxter, Eve Harrington, intenta poco a poco usurpar el trono y la vida de una grande del teatro, Margo Channing (Bette Davis). Recrea un mundo de envidias y traiciones en Broadway. Según Marcos Villasmil: “Una tímida y modosita viuda, Eve Harrington (Anne Baxter), a quien inicialmente vemos cubierta por un sobretodo empapado por la lluvia en un callejón lluvioso, maliciosa y estratégicamente logra, con fingida humildad, penetrar el círculo íntimo de la gran actriz teatral Margo Channing (Davis); primero será su secretaria, luego su actriz suplente (understudy), luego su rival, para luego traicionarla con la metafórica puñalada trapera (o con un veneno florentino, que entiendo es una solución más femenina; hay metáforas para todos los gustos). Los dos personajes contrapuestos, Eve y Margo, Margo e Eve, forman un dúo digno de una tragedia griega. Ambas dirigen -más bien manipulan- un reparto en el cual todos los hombres -salvo George Sanders– son agentes secundarios; All About Eve es la única película en la historia de los Óscar que recibió cuatro candidaturas para actrices, Bette Davis y Anne Baxter como mejor actriz, Celeste Holm y Thelma Ritter como mejor actriz de reparto.

El director Edmund Goulding advertía a Joseph Mankiewicz sobre la decisión de elegir a Bette Davis como protagonista: "Esa mujer te destruirá, te convertirá en fino polvo blanco y soplará. Eres guionista. Ella llegará al escenario con un paquete gordo de papel amarillo y lápices. Escribirá y entonces ella, y no tú, dirigirá. Ya lo verás". Pero Davis era mucho más que eso, ella estaba a punto de terminar su contrato con Warner, con la que llevaba casi dos décadas, no tenía nada clara su renovación. Tenía 41 años y se veía desterrada del cine. El guion y el papel le fascinaron, la forma de fumar y apagar con nerviosismo los cigarrillos, la mirada comunicativa y la voluntad de afearse sin problemas si el guion lo pedía mezclaban a la persona con el personaje.

Recién divorciada de William Grant Sherry, Bette se enamoró de Gary Merrill, el actor que interpretaba a Bill Sampson, director de teatro y pareja del personaje de Bette. La interpretación que brindó a todos con el film ha quedado sellada con letras de oro, nadie podría haber sido Margo sino Bette Davis. Fue de nuevo nominada al Oscar como mejor actriz. En 1962 protagonizó: What Ever Happened to Baby Jane?, ¿Qué fue de Baby Jane? Con un historial de insultos y rencores, Bette Davis y Joan Crawford, se encontraron en el set de Baby Jane, en un rodaje tenso que sometía a todo el equipo. Hubo incluso agresiones físicas: en la escena en que Jane patea a su hermana en el suelo, hubo una patada más fuerte que las demás. A Crawford le tuvieron que tomar tres puntos. La película fue un enorme éxito de taquilla: Bette Davis fue nominada al Oscar y Joan Crawford no, y ante la posibilidad de ver a su rival recoger el premio, Crawford hizo todo lo que pudo. Se puso en contacto con las otras actrices nominadas, (Anne Bancroft, Katharine Hepburn, Geraldine Page y Lee Reemick) para poder recoger el premio en caso de que cualquiera de ellas ganara. Anne Bancroft (The Miracle Worker) ganó el premio y Joan, triunfante, recibió la estatuilla de manos de Maximilian Schell. Pese a lo despótica y altiva que parecía en sus películas, la verdadera Bette Davis era una mujer con mala suerte y corazón de víctima. La más famosa malvada de la historia del cine tuvo una vida real de lo más dura y hostil y fue a menudo presa de seres desaprensivos. Tres de sus cuatro maridos llegaron a maltratarla físicamente, mientras la madre derrochaba el dinero de Bette.

El gran director William Wyler controló la tendencia a sobreactuar de Davis, le enseñó a modular su histrionismo y supo extraer de ella los matices de su vena dramática, hasta que sacó a la luz bajo la piel los personajes despóticos, resentidos, las vetas de la vulnerabilidad y el patetismo. Davis fue «la estrella de los treinta, cuarenta y principios de los cincuenta», que logró notoriedad por la variedad de sus caracterizaciones y su habilidad para hacerse valer, incluso cuando su material era mediocre. Sus interpretaciones personales siguieron recibiendo elogios; en 1987, Bill Collins analizó su actuación en “La carta” (1940) y describió su actuación como un «logro brillante y sutil», y escribió: «Bette Davis hace de Leslie Crosbie uno de los personajes más extraordinarias del cine». En otro artículo del año 2000 sobre Eva al desnudo, Roger Ebert apuntó que «Davis era un mito, un ícono con estilo, tanto que incluso sus excesos son realistas». En 2006, la revista Premiere situó su recreación de Margo Channing en el puesto quinto de su lista «Las 100 interpretaciones más grandes de todos los tiempos», comentando que: "Hay algo deliciosamente audaz en su alegre voluntad de interpretar emociones tan desagradables como los celos, la amargura y la necesidad. En ¿Qué fue de Baby Jane?, Roger Ebert afirmó que nadie la olvidará jamás. En 1962, Davis se convirtió en la primera intérprete en recibir diez nominaciones a los Oscar por sus actuaciones. Desde entonces, sólo cuatro personas han igualado o superado esta cifra: Meryl Streep (diecinueve nominaciones y tres victorias); Katharine Hepburn (doce nominaciones y cuatro victorias); Jack Nicholson (doce nominaciones y tres victorias); Laurence Olivier (diez nominaciones y una victoria). Todas las nominaciones de Davis fueron por mejor actriz.

A diferencia de otras actrices de su época, optó por interpretar papeles poco simpáticos y fuera de lo común para una mujer de ese momento, como manipuladoras, asesinas o personas de mayor edad a la suya. Muchos de sus contemporáneos señalan que, si bien muchas de sus películas no tuvieron el éxito esperado, Davis destacaba triunfante por la recreación de personajes muy variados y su personalidad fuerte. En 1964, Jack Warner comentó, la «cualidad mágica que transformaba a esta muchachita a veces sosa y poco hermosa en una gran artista», y en una entrevista de 1988, Davis remarcó que, a diferencia de muchas de sus contemporáneas, había forjado una carrera sin la ventaja de la belleza. Admitió que estaba aterrada durante el rodaje de sus primeras películas y que se volvió dura por necesidad. Dijo que: "En mi profesión hasta que no tienes fama de monstruo, no eres una estrella, pero yo nunca luché por nada de forma desleal. Nunca luché por nada que no fuera por el bien de la película. Cuando rodábamos Eva al desnudo, Joseph L. Mankiewicz me dijo que en Hollywood existía la idea de que mi carácter era difícil, y le aclaré que cuando el público la veía en pantalla, no tenía en cuenta que su apariencia era el resultado del trabajo de numerosas personas entre bastidores. Si fui presentada como una burra de cuarenta pies de ancho, y treinta de alto, eso sería todo lo que mi público iba a ver y valorar".

Bette sentó un nuevo precedente para las mujeres. En 1942, era la mujer mejor pagada de América. Uno de sus grandes orgullos, fue contribuir junto a John Garfield, al esfuerzo bélico organizando la cantina de Hollywood durante la Segunda Guerra Mundial para los soldados que pasaban por Los Ángeles. Bette transformó un club nocturno que había sido abandonado en un centro de entretenimiento inspirador. "Hay pocos logros en mi vida de los que me sienta sinceramente orgullosa. La cantina de Hollywood es uno de ellos", comentó Bette. En 1980, recibió la Medalla al Servicio Civil Distinguido, el mayor premio civil del Departamento de Defensa, por dirigir la Cantina de Hollywood.

Se hizo famosa por los personajes que tuvo la valentía de interpretar y estaba dispuesta a ser filmada bajo una luz poco favorecedora en aras de una mejor imagen, lo que la convirtió en una pionera. Era alguien con quien era difícil trabajar y propenso a salir del set cuando las cosas no iban a su manera, pero ella mantenía que sólo luchaba por el profesionalismo. Davis también fue la primera mujer en ocupar la presidencia de la Academia en 1941. Su reinado duró ocho semanas antes de renunciar, diciendo que “ellos” querían que fuera sólo una "figura decorativa". En su insistencia por lograr mejores roles, "sabía que, si continuaba apareciendo en más películas mediocres, no me quedaría ninguna carrera por la que valiera la pena luchar", dijo en una entrevista.

Al principio su “movimiento” no pareció dar resultados, ya que Davis fue demandada y se le impidió trabajar para cualquier otro estudio. Pero cuando finalmente regresó a Warner Bros., fue por un mejor salario y mejores papeles. Su “movimiento” también allanó el camino para otros actores, como Olivia de Havilland, cuya demanda contra el estudio llevó a la ley informalmente conocida como la Ley De Havilland. En aquella época, el sistema de estudios de Hollywood obligaba a estrellas como de Havilland a cumplir un contrato de hasta siete años, que era el límite legal en ese momento. Esto no impidió que los estudios abusaran de esos límites legales a través de lagunas como la cláusula de suspensión. En 1943, la cláusula de suspensión era lo que Warner Brothers usaba para mantener a Olivia de Havilland más allá de los siete años naturales que había trabajado para el estudio. Los actores se alegraron cuando la poderosa cláusula de suspensión fue declarada ilegal por la demanda de de Havilland. Con la Ley de Havilland, cuyo origen es el “movimiento” de Davis, los actores tenían derecho a la independencia que antes estaba reservada a unos pocos afortunados.

Cuando Davis asumió el papel de la Reina Isabel en el largometraje “Las vidas privadas de Isabel y Essex (1939)", dio una de las actuaciones más notables de la monarca hasta la fecha. Por eso, quince años despues cuando la 20th Century Fox estaba planeando “The Virgin Queen (1955)”, el nombre de Bette Davis vino a la mente de nuevo. La producción se retrasó durante años hasta que Davis pudo hacerlo, pero cuando lo hizo, se comprometió de verdad. En una escena en la que Elizabeth muestra su casi calvicie, Davis se afeitó parcialmente la cabeza. En la ceremonia de los Oscar de 1955, apareció con un turbante con joyas.

A Bette Davis la dirigieron tres generaciones de extraordinarios directores entre los cuales se encuentran: James Whale, William A. Wellman, Alfred E. Green, Michael Curtiz, William Wyler, Anatole Litvak, John Huston, King Vidor, Joseph L. Mankiewicz, Frank Capra, Robert Aldrich, Ron Howard, entre muchos. "Bette Davis Eyes" fue una exitosa canción ganadora de un Grammy interpretada por Kim Carnes. Cuando se lanzó en 1981, Davis incluso escribió a Carnes y a las escritoras/compositoras Donna Weiss y Jackie DeShannon para agradecerles por hacerla "parte de los tiempos modernos" y darle algo de influencia con su nieto. Esos ojos formaron parte fundamental de su personalidad y prueba de ello es que en su primer papel junto a Humphrey Bogart en The Bad Sister (1931), nadie se fijó en ella, solo Karl Freund, camarógrafo, director de fotografía y director de cine recordado por su talento innovador y creativo aplicado en películas como Metrópolis, Drácula y La momia; y quien expreso que Davis tenía unos "ojos preciosos", gracias a lo cual el contrato de Davis se renovó por 13 semanas más.

La vida personal de Davis era tan dramática como su actuación. Se casó cuatro veces. Tuvo una hija, B.D., con su tercer marido, William Grant Sherry. Adoptó dos hijos, Margot y Michael, mientras estaba casada con su cuarto marido, Gary Merrill. En 1977, fue la primera mujer en ser honrada con el Premio a la Trayectoria del Instituto Americano de Cine (AFI). A los 75 años, Bette se sometió a una mastectomía debido a un cáncer de mama. Nueve días después, sufrió un derrame cerebral. A pesar de su precaria salud, continuó actuando hasta su muerte. Bette Davis falleció el 6 de octubre de 1989 en Neuilly-sur-Seine, Francia. La Fundación Bette Davis, proporciona ayuda financiera a jóvenes actores y actrices. Meryl Streep recibió el primer Premio Bette Davis Lifetime Achievement Award en la Universidad de Boston en 1998.








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