Juan Gabriel: Arte y Pasión Mexicana
Vida 07/09/2020 08:00 am         


En agosto se cumplieron cuatro años de la muerte de “El divo de Juárez”



Por Jonah Engel Bromwich


Juan Gabriel, cantante y compositor prolífico y uno de los artistas mexicanos más exitosos, murió el domingo 28 de agosto de 2016 en Santa Mónica, California. Tenía 66 años. Fue un artista muy productivo. Sacó el primero de varias docenas de álbumes en 1971 y continuó haciendo discos sin parar. Fue nominado al Grammy seis veces y dejó una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. En 1996 entró en el Billboard Latin Music Hall of Fame. Cuatro de sus discos llegaron al número uno del Billboard Latin Chart entre 2015 y 2016, vendió tres millones de álbumes en Estados Unidos a lo largo de su carrera, un número que se hace pequeño si se compara con los vendidos en México. En 2009, durante los Grammy Latinos fue nombrado persona del año de la Latin Recording Academy. La academia dijo entonces que había vendido más de 100 millones de discos durante su carrera.
Juan Gabriel estuvo activo hasta el final. Actuó durante dos horas en el Forum de Inglewood en Los Ángeles dos días antes de fallecer, vestido con uno de sus brillantes trajes de colores. En su reseña del concierto, Billboard lo llamó “el artista definitivo”.



Le encantaba cambiar continuamente de géneros, combinando la sensibilidad por el pop contemporáneo con la música tradicional mexicana y apareciendo a menudo en el escenario con mariachis. Con el corazón del lado del pueblo, sus canciones eran muy reconocibles por la gente y se centraban en los dramas diarios de la vida y el amor. Juan Gabriel también fue conocido por su voluntad de colaborar con otros artistas con los que trabajó. Muchos artistas latinoamericanos tocaron sus canciones, incluidos Rocío Durcal, Ana Gabriel y Marc Anthony. En su reseña de un concierto el año 2000. Jon Pareles de The New York Times, dijo que Juan Gabriel era “una figura traviesa en el escenario: un poco de Tom Jones, otro de Liberace, con una sonrisa burlona, un meneo de cadera ocasional y algunos pasos de baile muy divertidos”.

Nació en Parácuaro, Michoacán, como Alberto Aguilera Valadez el 7 de enero de 1950. Fue el menor de diez hermanos y comenzó a escribir canciones a los 13 años, su primera composición fue “La muerte del palomo”. Su padre, Gabriel Aguilera, fue enviado a un hospital psiquiátrico y su madre se llevó a la familia a Ciudad Juárez, en la frontera con Estados Unidos. Por necesidad económica tuvo que internarlo en un centro de acogida para niños donde conoció a Juan Contreras, un músico sordo. Su nombre artístico, Juan Gabriel, es un homenaje a su maestro y a su padre. En una entrevista con La Jornada en 2012, con motivo del 40 aniversario de su carrera, recordaba cómo el dolor —y la alegría— de su infancia atravesaron su obra.

“Todo aquel que me dio comida, que me quitó el hambre, me inspiró a componer. Me contaron sus historias y no tenía otro modo de consolarlos que con la música. Así aprendí. No resolví sus problemas con mis canciones pero creé un momento de liberación. Podían llorar y entonces surgía el afecto hacia mí, y así es como crecí”, dijo. “Me gustaría que hubiera una escuela en donde se pueda aprender a no compartir tantas lágrimas. Por eso la música es una manera de comunicarse con todo el mundo, para agradecer que soy parte de cada persona que ha contribuido a darme forma”. Escapó del centro de acogida para niños a los 14 años. “Un día salí a sacar la basura y no volví más”. Comenzó a actuar en bares de Ciudad Juárez pero tenía miras más altas y partió rumbo a Ciudad de México. Acusado de robar una guitarra, pasó un año y medio en la prisión de Lecumberri.

Su suerte cambió cuando la cantante de rancheras Enriqueta Jiménez lo escuchó y convenció a sus productores para que lo contrataran. Éxitos como “No tengo dinero” (1971) se centraban a menudo en su humilde origen y lo convirtieron en algo parecido a un héroe del pueblo. Nunca se casó. Según Associated Press, uno de sus secretarios, Joaquín Muñoz, escribió un libro, Juan Gabriel y yo, en el que dijo que habían tenido una relación sexual. Nunca negó ni confirmó que fuera homosexual pero sus fans se sorprendieron cuando se supo que era padre de cuatro hijos con una amiga, Laura Salas. Antonio Martínez Velázquez, cofundador del proyecto digital cultural Horizontal, publicó un tributo en Facebook en el que describió a Juan Gabriel como “nuestro pastor emocional”.

“Los suyos no eran simples conciertos, eran experiencias religiosas, místicas, comunitarias; sus letras no eran canciones sino himnos. El público se rendía a sus pies para inmolarse frente al ídolo. Esta loca descomunal, fabulosa, llevó a cuestas el imaginario popular de un pueblo de machos y los domesticó”. El hijo de Juan Gabriel, Iván Aguilera, dijo que el fallecimiento de su padre es una “pérdida trágica para todos nosotros, para su familia, sus colegas y sus fans”. “Sabemos que nuestro padre extrañará divertir a sus innumerables fans, que lo hicieron muy feliz”. Juan Gabriel dejó de actuar y grabar durante varios años en la década de los 80 debido a una pelea legal con la compañía discográfica BMG por el control de su música. Llegaron a un acuerdo y recuperó el control de muchos de sus temas.


The New York Times







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