Yamani
Vida 05/03/2021 08:00 am         


El 23 de febrero Ahmed Zaki Yamani se despidió de este mundo.



Fue sin ninguna duda el hombre más importante de la OPEP en toda su historia; un líder indiscutible, fundamentado en su inteligencia, sus conocimientos y sus extraordinarias condiciones como ser humano

Por Humberto Calderón Berti


En diciembre de 1978 asistí, por vez primera, a una reunión de la OPEP. Acompañaba al entonces ministro de Petróleo de Venezuela, Valentín Hernández. Fue en Abu Dhabi. Allí conocí al ministro de Petróleo de Arabia Saudita, Ahmed Zaki Yamani. Tres meses más tarde, en marzo de 1979, fui nombrado ministro de Energía y Minas de Venezuela. En mi condición de tal me correspondió representar a mi país en las Conferencias de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo). Asistí a todas ellas hasta julio de 1983. En esos años mantuve una estrecha amistad con el ministro Yamani. Zaki, como lo solíamos llamar. Acababa de ocurrir en Irán el derrocamiento del Sha. Irán fue fundador de la OPEP junto con Arabia Saudita, Irak, Kuwait y Venezuela. La OPEP había sido fundada en Bagdad, Irak, el 14 de septiembre de 1960 y sus promotores fueron el ministro venezolano Juan Pablo Pérez Alfonzo y el saudita Abdullah Tariki.

El rey de Arabia Saudita era Saud bin Abdulaziz Al Saud y el príncipe heredero era su medio hermano Faisal bin Abdulaziz Al Saud. En 1962 el rey Saud fue removido, por la familia real, en una maniobra de filigrana política. Saud era desordenado, dispendioso y con marcadas simpatías por el líder revolucionario de Egipto, Gamal Abdel Nasser. La familia real saudí no veía con simpatía este acercamiento. Fue así como a través del príncipe Muhammad, tercero en la línea de sucesión, se organizó el reemplazo de Saud. Se nombró rey a Faisal, quien era el príncipe heredero. Yamani era un joven abogado, quien gozaba de la estima y confianza del nuevo rey desde los tiempos de príncipe heredero.

Al asumir la corona Faisal procede, en 1962, a sustituir a Abdulah Tariki, entonces ministro de Petróleo, por el joven Yamani. Las relaciones de Faisal con Tariki no eran las mejores. Este último era de ideas izquierdistas y admirador de Nasser. Faisal era todo lo contrario de Saud, conservador, austero y profundamente religioso. La relación entre Faisal y Yamani se hizo estrecha y sólida. Llegó a considerarlo como un hijo y así se lo hizo saber a sus propios descendientes. Traté a Yamani durante muchos años. Casi 40 años. Cuando ambos dejamos de ser ministros continuamos la amistad. Al caer enfermo hace varios años dejé de verlo, pero siempre tenía noticias de él a través de amigos comunes.

Faisal se percató de que Yamani era un ser de una inteligencia poco común, reflexivo, educado, de buenas maneras y de una gran paciencia. Todas estas características esenciales hacían de él un admirable negociador. El ala radical de la OPEP integrada por Irán, Irak, Libia y en cierta forma Argelia, lo hacían blanco de sus ataques. Algunos de ellos en ciertas oportunidades se extralimitaban. Cuando recibía los ataques, parecía como si estuviera en otro mundo. Muy rara vez les respondía y cuando lo hacía, era de una elegancia inaudita. Su inglés era perfecto. Hablaba en voz baja, casi imperceptible, todos los asistentes enmudecían al escuchar sus sabias y sobrias respuestas. Su nombre saltó a las primeras páginas de la prensa mundial en octubre de 1973, cuando la guerra del Yom Kippur y el posterior embargo petrolero.

A pesar de la confianza que Faisal le tenía, no conoció de los acuerdos entre este y el presidente de Egipto, Anwar Al Sadat, para atacar a Israel. Solo algunos indicios, no de la guerra, sino de algunas medidas que los árabes deberían tomar para concientizar al mundo sobre el problema árabe-israelí suscitado desde la creación del Estado de Israel y el problema palestino. Cuando ocurre la guerra, y los países árabes son penosamente derrotados por Israel, es cuando le corresponde a Yamani, siguiendo instrucciones del rey Faisal, instrumentar el embargo petrolero. Aquello fue un punto de inflexión en las relaciones con las petroleras y en la política de fijación del precio del crudo. Hasta ese momento la fijación de los precios estaba en manos de las grandes petroleras. Los precios, que estaban por debajo de 2 dólares por barril para el crudo árabe liviano de 34º API , subieron a casi 10 dólares por barril.

La estrella de Yamani estaba en ascenso. En 1975, estando Yamani junto al entonces ministro de Petróleo de Kuwait, Al-Kazemi, en una visita protocolar al rey Faisal, entró intempestivamente al despacho real un sobrino del rey. Cuando este abrió los brazos para saludar al sobrino, este último desenfundó una pistola y le disparó tres tiros al rey. Este cayó en brazos de Yamani. Al morir Faisal, accedió al trono el príncipe heredero, Khalid bin Abdulaziz. Yamani continuó siendo ministro. En diciembre de ese mismo año ocurrió en Viena el secuestro de los ministros de la OPEP por el terrorista venezolano Carlos, conocido como el Chacal. Tanto Yamani como Jamshid Amouzegar, ministro de Finanzas de Irán en tiempos del Sha, serían ejecutados si no se accedía a las peticiones de Carlos. Finalmente, se negoció su liberación. En las negociaciones participaron varios países árabes, especialmente Argelia.

En dos oportunidades estuvimos ambos con el rey Khalid. El rey era una persona de marcada naturaleza beduina. Con poca inclinación a las cuestiones del Estado. De mirada lánguida y taciturna. De allí que la conducción del Estado recayó en el príncipe heredero Fahd. Las relaciones de Yamani con Fahd no eran especialmente buenas, pero, aun así, continuó siendo ministro de Petróleo cuando Fahd accede al trono en 1962, a la muerte del rey Khalid. El peso de Yamani en la OPEP era innegable. En 1978 se estableció el Comité de Estrategia a largo plazo y se le encomendó a Yamani presidirlo. Los integrantes de este éramos los ministros de los países fundadores de la OPEP: Arabia Saudita, Irak, Irán, Kuwait, Venezuela, además de Argelia, el cual no era parte de los fundadores pero que tenía peso entre los radicales de la organización.

En 1979, a la caída del Sha, el precio del crudo era de 12,70 dólares por barril para el crudo árabe liviano. La salida del mercado de tres millones de barriles por día de crudo iraní, empujó los precios sin control. En un año se duplicaron. Para fines de 1979, cuando nos reunimos en Caracas, el precio había subido a 24 dólares por barril, pero lo más grave de todo fue el desarrollo inusitado del mercado ocasional (mercado spot), cuyos precios subieron por encima de 30 dólares por barril. Los precios estaban fuera de control. Yamani convocó, en mayo de 1980, en Taif, ciudad ubicada en el Hijaz, al oeste de Arabia Saudita, el Comité de Estrategia a Largo Plazo. Fue la oportunidad de oro de la OPEP para establecer una política sensata de precios que desafortunadamente, por la presión del ala radical no se logró poner en práctica.

Era una fórmula que contemplaba un ajuste anual de precios basado en la inflación y el crecimiento económico de los países industrializados. Hubiera sido algo conveniente para todas las partes. En octubre de 1980 se celebrarían los 20 años de la fundación de la OPEP. La reunión sería en Bagdad, a comienzos de noviembre. Lo que no sabíamos era que Saddam Hussein planeaba invadir a Irán. Se inició la guerra entre ambos países, la cual duró 8 años. Este hecho dificultó más aún el funcionamiento de la OPEP. Los precios continuaron subiendo pero en 1981-1982 se comenzaron a sentir los efectos del alza desproporcionado de los mismos.

Recuerdo vívidamente las intervenciones de Yamani llamando a la reflexión sobre el tema de los precios. La economía del mundo se resintió. Dejó de crecer al ritmo anterior al aumento de los precios y la demanda petrolera cayó. Los nuevos precios acicatearon la producción de los países NO–OPEP, entre ellos los productores del Mar del Norte, Inglaterra y Noruega, la Unión Soviética, Egipto, México y Malasia. Los precios altos eran insostenibles. Cometimos un error de muy costosas consecuencias. En 1979 la OPEP producía 31 millones de barriles por día. Posteriormente, en 1982, establecimos un techo de producción Los años siguientes fuimos bajando el techo de producción para proteger los precios. Pero hubo un momento, en 1985, cuando se llegó a producir 15 millones de barriles por día, que la OPEP se convierte en un productor marginal que le impide proteger el nivel de precios. Los productores NO-OPEP ocuparon espacio del mercado por la OPEP. Las prédicas de Yamani llamando a la moderación no surtieron efecto. Los precios se derrumbaron por debajo de 10 dólares por barril en 1986.

Los países miembros de la organización habían aumentado los gastos escandalosamente y necesitaban que los precios se recuperaran. Era una cosa casi imposible. El rey Fahd de Arabia Saudita presionaba a Yamani para que los precios del petróleo subieran a por lo menos 18 dólares por barril y que la producción aumentara. Era pedirle la cuadratura del círculo. Algo imposible. Fue cuando el rey de manera desconsiderada anuncia el reemplazo de Yamani. Este se entera por la televisión. Yamani se refugia intelectualmente en sus Centros de Estudios Estratégicos de la Energía que fundó en Londres. Continuó publicando ensayos y dando conferencias en universidades y Centros de Estudios de la Energía a nivel mundial.

El día 23 de febrero, Ahmed Zaki Yamani se despidió de este mundo. Fue sin ninguna duda el hombre más importante de la OPEP en toda su historia. Fue un líder indiscutible, fundamentado en su inteligencia, sus conocimientos y sus extraordinarias condiciones como ser humano. He sido un afortunado al compartir con él, en la OPEP, durante varios años y haber sido su amigo.







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