La Historia como Espejo (III)
Análisis 12/09/2021 08:00 am         


Durante mucho tiempo las tradiciones islámicas solo fueron trasmitidas oralmente



Por Manuel Salvador Ramos


Habíamos señalado que para cubrir el propósito pedagógico del recuento histórico que hemos venido haciendo a través de El Tapete, era indispensable adicionar el enfoque particularizado de dos nociones esenciales que conciernen íntimamente a la Civilización Islámica como etapa histórica, y al Islamismo como concepción, teoría e ideología. Nos referimos a los significados de sunismo y chiismo, así como a sus conceptualizaciones y derivaciones dentro de la amplia problemática del mundo musulmán. Es necesario insistir en que de acuerdo al esquema sucesivo de estas notas y a la naturaleza informativa del medio en el cual se publican, nunca podríamos abarcar la profundidad aspectos que componen la totalidad de la temática. Estas dos nociones, muy particularmente, son objeto de tratamiento académico formal en Seminarios, cursos universitarios y en think thanks, por lo que sería pretencioso de parte nuestra ir mas allá de lo ilustrativo en nuestro acercamiento a ellas.

Partimos entonces por decir que aún originándose esa bifurcación al nomás fallecer Mahoma y plantearse su sucesión, el quiebre no puede interpretarse como una escisión de corrientes en función de detentar el poder en sentido estricto, sino en que se fundamenta el ejercicio del mismo y en como se adecúa éste con los preceptos fundamentales de la religión. Al morir el Profeta, el punto es discernir sobre la legitimidad de la sucesión, por lo que ello conforma la premisa para explicar la existencia de estos dos grandes bloques en el Islamismo. Abu Bakr as-Siddiq, suegro de Mahoma, es escogido no por lo inherente a su parentesco sino no porque un conjunto de notables que a la larga se constituyeron en factor decisivo, mantenía un criterio en que la sucesión no solo debía fundamentarse en interpretaciones literales del Corán sino en las tradiciones y prácticas de convivencia que emanan de la vida de Mahoma. Otro sector, mas apegado a ortodoxia, mantenía que Alí ibn Abi Talib, (luego históricamente será conocido solamente como Alí), era la figura escogida por Mahoma.

A este nivel de narrativa, aún a riesgo de que incurramos en precisiones que pueden interpretarse como anecdóticas, es indispensable revisar detalles referentes a especificidades vivenciales y hasta familiares del Profeta. El padre de Ali fue tío y tutor de Mahoma, y éste además de primo, fue su yerno al contraer nupcias con su hija Fátima. Por otro lado, es necesario evaluar el momento en el cual Mahoma comenzó a predicar en La Meca. Es obvio deducir que el primer respaldo a su ideario religioso lo obtuvo de sus familiares y es también lógico suponerse que los postulados del mismo contenían elementos adversados y hasta rechazados por otros sectores, por lo que ello acarreaba posibilidad real de enfrentamientos, tal como en efecto ocurrió. Según las tradiciones musulmanas, el joven Alí, a pesar de su juventud, fue el adherente mas firme y solidario con el cual contó Mahoma en los círculos familiares y ello trajo como consecuencia que él valorase altamente ese solidario comportamiento e hiciese pronunciamientos positivos al respecto, pudiendo interpretarse ellos como un señalamiento referido la sucesión.

Lo cierto fue que los enfrenamientos con adversarios externos llegaron a extremos realmente peligrosos y es en esa coyuntura cuando ocurre un acontecimiento medular en la vida de Muhammad: es el momento de la migración a Medina (año 622) para protegerse de las persecuciones y amenazas que enfrentaba en La Meca. Este viaje es conocido en la historia como LA HEGIRA y es un hecho cargado de significado para el musulmanismo, dado que expresa “dejar atrás los viejos lazos”; es decir los que son propios de la ignorancia y la oscuridad, para entrar en la era del conocimiento (Yahiliyya). No olvidemos que es en Medina el lugar donde al asentarse el Profeta, su credo se expande exitosamente y con ello nace LA UMMAH o comunidad. Pues bien, la noche antes de partir a esa peregrinación que lo llevaría al nuevo y definitivo destino, se produce según El Corán un hecho puntual bautizado como Laylat al Mabit, donde Ali, quien había arriesgado su vida suplantando a Mahoma en su cama para engañar a quienes buscaban asesinarlo, recibe de éste la unción que lo categoriza definitivamente como sucesor.

Durante mucho tiempo las tradiciones islámicas solo fueron trasmitidas oralmente y cuando acuciosos investigadores ha podido acceder a fuentes escritas, los significados de allí extraídos han sido motivo de debates de distinta índole. Resaltamos esto porque además del episodio narrado, existen otras referencias interpretativas que supuestamente sustentan la legitimidad de Alí como sucesor designado por Mahoma, pero ello nunca ha sido integralmente aceptado por las posiciones encontradas. La designación de Abu Bakr as-Siddiq determinó el inicio abierto de las luchas que luego han configurado el SUNISMO y EL CHIISMO. Así, en ese período inicial del Califato, aun habiendo ocurrido allí éxitos que demarcaron la expansión árabe al lograrse la unificación de las tribus, inspirándose para ello en la nueva religión, fue una etapa de constantes y cruentos enfrentamientos entre facciones. De hecho, esto se evidencia al evaluar como solo con dos años en el ejercicio del poder, Abu Bakr murió supuestamente envenenado el año 634. Quien lo sucede, Úmar ibn al-Jattab, otro suegro del Profeta, gobernó hasta el año 644. Sucede Uthmán ibn Affán, quien es el tercer califa de la tetralogía llamada El Califato Bien Guiado o Califato Rashidun, que como mencionamos en nota anterior, es el ámbito histórico correspondiente a los cuatro primeros califas que sucedieron a Mahoma éntrelos años 632 y 661.

En la regencia de este tercer califa del Islam inicial ocurren dos hechos resaltantes: se comienza la sistematización escrita del Corán, hecho indudablemente positivo, pero aparece la rebelión de los JAWARISH, sector extremista que manipulaba los textos sagrados para su propio interés. Esto último no era sino parte de la violencia progresiva entre los grupos y como tal lleva a que este califa también sea asesinado el año 656. Ya en esa oportunidad al fin accede al califato Ali ibn Abi Talib, Ali, pero ello en lugar de contribuir a un reflujo de la violencia y de las luchas internas, ya que la corriente mas ortodoxa al fin asumía el poder, exacerba la rebelión de los mencionados JAWARISH, quienes inician la primera guerra civil y dentro de ella ejecutan un atentado que le quita la vida a Ali cuando visitaba una mezquita (año 661).

Como lo destacamos, este recuento con tono de crónica ligera es indispensable para asimilar la génesis de lo que constituye el SUNISMO y el CHIISMO. El SUNISMO deviene del sector que propugnó el ascenso y ulterior sucesión de los tres primeros califas y que inclusive aceptó a la larga la investidura de Ali como el cuarto califa en ese lapso histórico. Fundamenta la legitimidad del poder del Califa en un basamento que asume estrictamente los contenidos del Corán, como por ejemplo las cinco normas fundamentales que éste prescribe, pero en la UMMAH, comunidad religiosa, pueden asimilarse también los criterios preislámicos de la SUNNAH, dado que la realidad determina una TEOCENTRIA donde el gobernante ejerce sus funciones por mandato de DIOS y no en una TEOCRACIA donde el Estado está supeditado a la religión y los sacerdotes se constituyen en los ejecutores del poder. Los propulsores del primer califa y de sus inmediatos sucesores son personeros que ejercen actividades diversas en el conjunto de tribus preislámicas y asumen la inspiración que se expresa como Ahl as-sunnah wa l-jamāʻah ("el pueblo de la Sunna y la comunidad"), pero modulan el mismo con las tradiciones y enseñanzas derivadas la vida de Mahoma en su condición de Profeta y voz de DIOS.

En cambio, el CHIISMO como doctrina propugna la sacralidad de la sucesión del profeta Muhammad a partir de Alí, siendo por ello que hemos bosquejado la secuencia de los primeros cuatro califas buscando resaltar que el último precisamente es el primo y yerno del Profeta. El hecho de considerar solamente a un descendiente directo del Profeta como el investido para establecer la sucesión, provocó que los rivales sunitas estableciesen como objetivo terminar con la estirpe y con ello poder erradicar el problema de futuras reivindicaciones. Por otro lado, el CHIISMO al cerrarse cada rama, propició la profusión de descendientes y abrió la puerta de la heterodoxia. Así vemos hasta hoy como en las diferentes épocas van apareciendo ramificaciones y derivaciones diversas dentro del CHIISMO el cual, siendo hoy un bloque minoritario dentro del Islam, sirve techo religioso a expresiones emparentadas con las posiciones políticas mas radicales en el mundo islámico.








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