Gabaldón contra el Paludismo
Historia 16/08/2020 08:00 am         


El doctor Arnoldo Gabaldón inició a mediados del siglo XX en la Venezuela disgregada, rural, de caminos polvorientos...una labor planificada y sostenida en el tiempo contra las enfermedades



Hoy, cuando Venezuela amenaza con retrotraerse al país atrasado, disgregado, empobrecido y desatendido en el cual campeaban todo tipo de enfermedades endémicas y epidémicas, resulta pertinente destacar la labor de los grandes sanitaristas criollos, a la cabeza de los cuales destaca la figura cimera del doctor Arnoldo Gabaldón, quienes se constituyeron a fuerza de estudio, dedicación y servicio público en los grandes héroes civiles de la primera mitad del siglo XX, cancelando un periodo de barbarie donde los venezolanos eran diezmados por el paludismo, la tuberculosis, la malaria, la fiebre amarilla, la difteria, el tifus, la lepra y las mil y una enfermedades que cobraban tantas vidas como las guerras civiles.

La situación en el país era de tal calamidad y desprestigio mundial que frente a los desafíos del belicoso, bravucón y parlanchín Cipriano Castro ante los acreedores internacionales de la República, el no menos agresivo Teodoro Roosevelt, vigésimo sexto presidente de los Estados Unidos, potencia emergente de entonces, pidió a sus asesores militares planificar una invasión a Venezuela para deponer a quien la prensa americana satirizaba como el “Little Monkey” de estas latitudes, la conclusión que los propios medios de comunicación sacaron de aquella descabellada aventura sobre territorio nacional advertía: “Que el Ejército de Venezuela consistía en cuatro mil hombres sin disciplina ni organización; Venezuela no tiene escuadra y solo cuenta con epidemias para matar a un ejército invasor”. El paludismo nos había salvado del “gran garrote “del naciente imperialismo yanqui.
Arnoldo Gabaldón había nacido en la capital del estado Trujillo, en 1.909, egresando como médico de la Universidad Central de Venezuela en 1930, para luego profundizar y ampliar estudios en enfermedades tropicales e higiene en universidades de Hamburgo en Alemania y la John Hopkins de Estados Unidos; al regresar al país en 1936, a la muerte de Juan Vicente Gómez, pasa a desempeñarse al frente de la dirección de Malariologia del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, cargo que desempeñaría durante catorce años ininterrumpidamente.

Gabaldón inició en la Venezuela disgregada, rural, de caminos polvorientos, de población malnutrida, viviendas precarias y condiciones sanitarias deplorables, de entonces, una labor planificada y sostenida en el tiempo, que buscaba atacar la malaria en tres aspectos fundamentales: la prevención, mediante campañas de saneamiento ambiental; la educación mediante la concientización de la población y el tratamiento mediante remedios como la quinina que reducían los altos índices de mortalidad de los contagiados. El equipo profesional idóneo, el compromiso de trabajo sin descanso y la dotación de medios elementales comenzaron a dar resultados progresivos que libraron a miles de venezolanos de las garras del paludismo.
Pero será en 1945, luego del fin de la Segunda Guerra Mundial y del triunfo de la denominada “Revolución de Octubre”, nacida tras el golpe de Estado del 18 de octubre de 1945, cuando el nuevo jefe de Estado, Rómulo Betancourt, decide llamar a su despacho a su viejo amigo Arnoldo Gabaldón, para sostener una conversación que el propio Betancourt ha recreado: - “Arnoldo, ahora sí vamos a acabar con el paludismo en Venezuela, ¿cuánto dinero necesita la dependencia que diriges para realizar una ofensiva desmanteladora y a fondo, contra la tragedia nacional que significa esa endemia. La Junta aprobará el decreto cualquiera que sea su monto, para echar adelante ese programa prioritario de salud pública”.

Según el entonces Presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno, el eminente sanitarista le contestó: - “Me das la mejor noticia que he escuchado en mi vida profesional. La hora es la mejor para emprender esa operación antimalárica de envergadura. En Estados Unidos han logrado mediante el trabajo de centenares de investigadores producir el DDT, un seguro eliminador de anofeles causantes del paludismo. Los estadounidenses hicieron eso fundamentalmente porque a sus tropas en las islas del pacífico y otras zonas beligerantes las diezmaba el paludismo. Pero eso cuesta mucho, así como equipar de recursos humanos a la dirección del SAS que está bajo mi responsabilidad”.

El gobierno nacido del 18 de octubre de 1945, no escatimó disponibilidades presupuestarias para emprender la embestida a fondo contra esta enfermedad que existía desde siempre en Venezuela, destinando la enorme cantidad –para ese tiempo- de 27 millones de bolívares, los cuales se multiplicaron en manos del doctor Gabaldón y su equipo, quienes llevaron adelante una masiva campaña de fumigación a lo largo y ancho del país, que de inmediato arrojó resultados marcando la mengua de un mal endémico, que sería liquidado totalmente cuando, vuelta la democracia luego del 23 de enero de 1958, Arnoldo Gabaldón sea llamado de nuevo por Rómulo Betancourt, ahora presidente electo democráticamente, para ocupar la cartera de Sanidad, donde consolidó una obra que merece el eterno reconocimiento de sus compatriotas. Lamentablemente luego de más de 50 años vuelven a ser azotados los venezolanos bajo el signo de la improvisación, la desidia y la indolencia, que han hecho resurgir en pleno siglo XXI un mal que se creía desaparecido para siempre en Venezuela.







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