Fantasmas en el Metro
Identidad 23/08/2020 08:00 am         


El subterráneo tiene sus propias apariciones y se ha edificado una estela de leyendas sobre la extraña energía que lo invade en las madrugadas



Es corriente escuchar historias sobre espectros y aparecidos que deambularían por las instalaciones de los trenes subterráneos en Caracas. Cualquiera podría decir: “Lo que faltaba”. Pero las penurias no siempre asfixian la imaginación sino que muchas veces la estimulan, sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de personas, agobiadas por la necesidad y la desesperanza, que han decidido acabar sus días lanzándose de los andenes para terminar sus días arrollados por el paso del Metro.

El Metro de Caracas fue inaugurado en tiempos cuando en Venezuela gobernaba el presidente Luis Herrera Campíns. Exactamente el año de 1983, un 2 de enero, con 6,7 kmts, fue puesto en funcionamiento aunque su historia se remonta a 75 años atrás. Se trata de un ferrocarril metropolitano, considerado actualmente como el sistema de transporte más rápido, económico, extenso y confiable con que cuenta la capital venezolana. Vino a llenar un vacío muy importante y a satisfacer una urgencia de transporte público, pues Caracas, antiguamente, disponía de una red de tranvías y poco a poco quedó dependiendo de buses y vehículos de alquiler que pronto se vieron desbordados por el crecimiento de la ciudad.



Actualmente, el servicio se distribuye en 6 líneas que suman un total de 51 estaciones y 106.5 kilómetros. Originalmente, compañías francesas de experiencia con el metro de París, estuvieron involucradas en su construcción que, una vez terminada, se consideró lo más moderno que había en el continente y el mundo desde el punto de vista de tecnología del transporte. Los caraqueños, aliviados, disfrutaban de un servicio de primer mundo y mostraron que podían coexistir con semejante lujo y confort de la manera más civilizada, así que mostraron su agradecimiento comportándose de manera impecable como usuarios. Los gobiernos respondían con un perfecto mantenimiento. Su funcionalidad y limpieza eran el orgullo de los ciudadanos. Venía gente de todas partes a viajar en el metro de Caracas y muchos lo tomaron como ejemplo de diseño y funcionalidad para llevar a sus países. Hoy, el deterioro lo ha desdibujado y la ineficiencia, mala gerencia y oscuridad ha llevado a muchos a evitar tomarlo.
Esa misma oscuridad trajo las leyendas y los relatos de misterios sin respuestas que desde tiempos inmemoriales anidan en las tinieblas. Es un retroceso a los tiempos cuando no se conocía la electricidad y las historias de aparecidos se forjaban a las tenues luces de las velas y las lámparas de kerosene. Casos ocurridos en el metro de Caracas, que se han hecho famosos y que no han parado de proliferar.


LA NIÑA DE CAPITOLIO

Tal vez el más célebre y escalofriante sea el de una niña que flota sobre los pasillos. Capitolio es una estación del Metro que se encuentra en pleno centro de Caracas, adyacente al parlamento y los principales edificios históricos y sedes del gobierno. Un trabajador que cerraba la oficina una noche para ir a descansar, sintió un tropel que se acercaba. Tocaban la puerta rogando dejara entrar. Eran algunos de sus propios compañeros con cara de terror. Pensó que se trataba de un asalto, pero era algo más inesperado: una niña estaba en el pasillo. Parada, de espaldas, tenía el cabello largo y llevaba un vestido blanco. Cuenta que “sintió un viento helado que lo intimidó y cuando bajó la mirada se dio cuenta que la niña estaba flotando”.
Otra historia espeluznante es la de una joven que viajaba de Capitolio a Dos Caminos. Es una línea de metro bastante larga pues lleva de un extremo al otro de la ciudad en sentido oeste-este. Era de noche. Confiesa que jamás olvidará lo que vio en uno de los vagones. Dice que iba de pie, pues todos los asientos estaban ocupados. Cuando el tren ingresó en uno de los túneles vio por la ventana el reflejo de las personas que tenía a su alrededor. Su mirada se centró en una muchacha que iba detrás de ella, sentada escuchando música con los audífonos puestos. A su lado iban dos mujeres, pero una sentada en las piernas de la otra. Eso le pareció extraño. Al girar la cabeza para ver de frente a las mujeres, ya no estaban. Solo vio “a la chica con los audífonos y el asiento a su lado completamente vacío”, aseguró. Ella veía a la ventana y aparecían las mujeres ante su vista; regresaba la mirada al interior del vagón y solo había el resto de los pasajeros, la chica de los audífonos y el asiento vacío. Según cuenta, se le puso la piel de gallina y bajó de allí apenas pudo.


ENERGÍA ALUCINANTE

La estación Chacaíto –punto de bifurcación entre los trenes que van al este y al oeste- también ha sido escenario de apariciones fantasmales. Esta vez es un operador del tren quien cuenta su mayor susto. Una joven se dirigía a su trabajo y, mientras esperaba el vagón que necesitaba tomar, repleto el espacio de gente, percibió a un señor que se abría paso trabajosamente hasta colocarse cerca del andén. Ella lo conocía y le llamó la atención que el señor, simplemente, la ignoró, no la saludó. Al llegar a su oficina le reportan de la muerte de esa persona un par de días antes.

En una de las estaciones más importantes, Propatria –oeste-, en los parques y talleres donde están depositados los vagones y unidades no operativos, hay un fenómeno que ocurre hacia la madrugada. Se encienden los trenes y se apagan las luces. De la nada, aparece un mecánico que llama a cualquier compañero y le informa de la anomalía. Alarmado, un equipo se dirige al lugar para atender el desperfecto y encuentran todo normal. Cuando preguntan por el operador y lo describen como alto y blanco, se enteran de que ese mecánico falleció en el cumplimiento de sus labores. “Es el alma en pena que recorre los talleres del área de resguardo”, dicen los empleados. Un ex trabajador asegura que la energía que se siente en ese lugar en horas de la madrugada “es completamente alucinante” y revela que dejó el trabajo pues ocurrían demasiadas cosas inexplicables cuando le tocaba inspeccionar los trenes después de medianoche.



Hay gente que nunca los ve. Pero, al escuchar esta historia contada en el video de un recopilador, Eddie Alvarado escribió en su perfil de Twitter: “Yo trabajé 30 años en el Metro y es cierto lo que se dice de los fantasmas en ese lugar. En varias ocasiones, cuando me correspondía trabajar en el horario nocturno, los pude ver. El más claro fue en la estación La Rinconada. Siendo la una de la madrugada logré ver, bien clarito, un fantasma en la línea de torniquetes y tenía la forma muy perfecta de la imagen del Niño de Atocha. Le pude tomar una foto y ahí lo vi más claro y sin que me quedara duda. Al día siguiente la enseñé a todos los compañeros para que lo vieran. Decían que eso era un montaje, no lo podían creer. También ahí, en la misma estación, en la sala de control de seguridad, un 24 de diciembre, vi cuando un fantasma despertaba a un guardia patrimonial a la una de la madrugada”.


EL MISTERIO DEL LAVAMANOS

Son relatos muy inquietantes, como el del operador que una noche, después de revisar algunos informes y estando muy cansado, decidió dormitar un rato en la camilla de primeros auxilios que había en la estación. Ya se estaba quedando dormido cuando escuchó la llave del lavamanos abierta y se levantó a revisar, seguro de que había dejado todo en orden. Cuando se acercó, la llave estaba cerrada y sin trazos de agua. Al rato, cuando ya estaba relajado, vuelve a escuchar el mismo sonido. Asustado, enciende solamente la luz de su celular y llega hasta el baño. Encuentra una niña sin rostro que abría y cerraba el grifo.

Aida Querales cuenta una historia muy extraña. En una de las estaciones un señor fue atropellado al caer involuntariamente a las ruedas del tren. La hija de Querales, María, era conductora de uno de los trenes y un buen día vio a un señor viajando en solitario en uno de los vagones de un tren que iba en sentido contrario del que ella conducía. No eran horas de público. Llamó al operador para preguntar acerca de la identidad del señor. “Aquí no va nadie”, le respondió nervioso el operador. Ambos se asustaron mucho y, según ella “trabajaron muy mal el resto de la noche”. Asegura que el señor que siempre aparece, en ese vagón y a esas horas, "es el mismo que fue arrollado por ese mismo tren".




PRESENCIAS QUE SE ESFUMAN

Ana Viloria entra a la estación Plaza Venezuela y se coloca en fila para adquirir el billete. Delante de ella, se percata de la presencia de un señor quien, al voltear, se notaba que no tenía ojos y los párpados se mantenían muy abiertos. Ana creyó que era una persona con incapacidad visual y no le dio más vueltas al asunto. Empezó a inquietarse por el retraso del vagón y pensaba que el señor, por su condición, debía estar acompañado de un operario del Metro. Cuando al fin llega el tren, su impulso fue ayudar a la persona pero él se había adelantado y entró sin problemas al vagón. Se acomodó en un asiento pero se levantó de inmediato para sostenerse del tubo.
Ana vuelve la vista hacia el señor y describe lo que percibió: “Puedo jurar que miraba como si tuviera ojos”. En ese momento se aterró. Cuando el tren llegaba a la siguiente estación, el hombre comienza a caminar por todo el vagón y, en pánico, vio como desapareció, sencillamente, se desvaneció ante sus propios ojos.


LA JOVEN VESTIDA DE NOVIA

Los usuarios y trabajadores del Metro coinciden en que la estación más terrorífica es Colegio de Ingenieros, por la gran cantidad de historias espeluznantes que ocurren allí. Uno de los casos más increíbles es el de la joven novia. Expertos en lo paranomal creen que puede ser el fantasma de una odontólogo que murió el día en que iba a contraer matrimonio en la iglesia cercana a dicha estación. Hay videos de una joven, muy coqueta, que aparece peinándose, vestida de novia y desaparece al pie de la escalera. El video que sigue, muestra a la mencionada novia en su aparición y la histeria que se apoderó de los usuarios, a pleno día, cuando sigilosamente se acercó y preguntó a uno del público: “¿Quieres casarte conmigo?”. Una mujer gritó “Fantasmaaaa!” mientras el hombre disparaba a la sombra que, según él, lo halaba. El miedo se apoderó de la gente que salió espantada en tropel hacia la superficie.




EL “EDIMBURGO” VENEZOLANO

Dicen que si hay un lugar en el mundo preferido por los fantasmas es Edimburgo, en Escocia. Los aparecidos son allí toda una institución. Los tours paranomales figuran obligados en toda visita turística. La mayor parte de sus residentes creen en fantasmas y es el lugar en el planeta donde hay estudios a nivel universitario para aprender acerca de esos fenómenos. De hecho, una de las pocas cátedras de Parapsicología del mundo fue establecida en esta ciudad en el año 1983. Un sitio plagado de fantasmas subterráneos, aunque no haya metro. El Metro de Caracas no se queda atrás. Allá, por ladrones de cadáveres y brutales asesinatos. Acá, por suicidios y accidentes por temeridad. Son muchas las historias, la mayoría entrada la noche, otras a pleno día. ¿Qué es real y qué imaginación?... No lo sabemos, pero seguro que se trata del Metro más concurrido por habitantes del más allá de todos cuantos se encuentran en funcionamiento hoy en día.


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