La Palomera, gente con vuelo
Bulevar 16/07/2019 04:12 pm         


El barrio es ciudad y también fiesta



La música de arpa cuatro y maracas es una potente cuerda que jala a los que suben la cuesta desde el rellano de la plaza Bolívar de Baruta. Cuando alcanzas el sector Santo Domingo de La Palomera la postal confirma lo anunciado: hay fiesta bajo la ceiba.
Un contenedor enorme alberga un sancocho humeante, niños corretean, los abuelos recuerdan la foto, esa cuando llegaron en brazos de sus padres en 1937. Todos echando un pie. Con jeans y camisetas, en algunas se lee, a la altura del pecho, el concepto de Ciudad Completa, la gente baila dando los mismos pasos heredados por siglos: pisan fuerte, se balancean de un lado a otro tomados de la mano, apuran el movimiento de la vuelta con un leve empujón en la cintura de las mujeres. Lástima, dirán los caballeros, que ninguna va de falda, la típica de flores y faralaes que alza vuelo.


 Sancocho en el sector Santo Domingo de La Palomera

La celebración tiene que ver con el trabajo pertinaz de resistir, de vivir, de reconocimiento. “Toda mi vida he vivido aquí, y aquí he servido”, dice don Esteban González Pereira, los párpados vencidos, la camisa de cuadritos del domingo cerrada hasta el último botón de la formalidad, el viejo pantalón recién planchado y con filo porque va ser parte de un suceso memorable: narrar ante la visita quién es. “Fui prefecto y hasta jefe civil”, dice con una sonrisa histórica, es una corrediza hendidura entre las orejas. “No, ahora no, mi amor, estoy con la dama”, desliza galán, “¿por qué no me la guardas para después, mija?”, declina tomarse la sopa que la nieta le trae en un envase plástico blanco. “Sí, uno antes era adeco, bueno, yo sigo siéndolo, aunque digan esto y lo otro, había una convicción de trabajo por el porvenir”.

Don Esteban González Pereira

Barrio que contó su historia en la llamada Fiesta de los Fundadores este sábado de reencuentro la familia de La Palomera (“venían tantas palomas”) se conoció más. Barrio que ha convertido las aceras no solo en espacios liberados para andar sino en arte, según decisión de los niños, en el cemento fresco se exhiben las tapitas de colores recolectadas que ahora son un amarillo azul y rojo que les pertenece. Barrio de paz, lamentan los arcos que marcan distancia entre Baruta y ellos; son una cortina para disimular, alzada por los que creen que la belleza es un canon, no la empatía. Barrio donde un vecino se permite el sarcasmo cuando lo entrevistan para un video y dice, entendiendo clarito el poder del lenguaje: “parece que no es lo mismo loma que cerro, así como en algunos ambientes hay borrachos y en otros, gente que se pasa de copas”. Barrio que hizo una plaza que es balcón caraqueño donde antes hubo escombros, La Palomera es territorio más de ricas experiencias que de experimentaciones donde la arquitecta Elisa Silva, profesora de la Simón y quien dirige la oficina de Enlace Arquitectura, articula, hombro con hombre con los lugareños, una relación para la integración en progreso de la ciudad. En realidad, una suerte de romance.


La gente de Enlace Arquitectura, gente que teje en La Palomera

Pero es que si la ciudad es más sustentable y sin duda más suculenta trabada como unidad, aunque versátil y heterogénea ¿cómo no afanarse en lograr la juntura de sus partes? ¿cómo no darle prioridad a la costura? Proyecto bisagra, el de Ciudad Completa exalta la plenitud, propone el abarcarnos sin murallas, que las tenemos altas y de distintos estilo, las de los prejuicios y las de hormigón. Pretende a través del vínculo como señuelo y como gozo empatar el archipiélago que somos hasta conquistarnos. Vencernos. “La conexión ha de ser tangible, física, y también producirse en las cabezas de todos, el tiempo que demoramos en entenderlo, en asumirlo, es tiempo perdido”, razona Elisa Silva, promotora de CABA, cartografía de los barrios de Caracas. “Los barrios son más de la mitad de la ciudad, pongamos en marcha la conectividad que nos fortalece no aquello que nos separa o diferencia”, concilia. “Nos conviene la ciudad sin tajos, como un todo propio, sin zonas vetadas o vedadas, la ciudad completa es una Caracas sin distingos en el imaginario de lo que somos”.

En La Palomera los vecinos han organizado debates para asumirse con justicia: ¿El barrio no es ciudad? Y la maqueta que los contiene ha sido símbolo de fe y reconocimiento en la procesión de la Cruz de Mayo. En La Palomera, la precariedad como sustrato sin salvedades en la ciudad toda, la calle es el espacio público, la solidaridad se burla del miedo y las tradiciones están a buen resguardo. Asentamiento informal y espontáneo al decir de los del valle, los habitantes proclaman que existen y que pagan sus servicios, facturas en mano, mientras Elisa Silva, en reunión con el alcalde, le lleva un mensaje: ¿Por qué en ninguna señalización de Baruta dice La Palomera? ¿Por qué no hay una flecha que diga, junto a Piedra Azul o La Trinidad, que por aquí se va a Santo Domingo? La Palomera es buena noticia ¿por qué no invita la señalización urbana a ese destino? Eso se lo preguntan Harold Palacios, Marialejandra Orozco y Sara Nacarid, organizadores. Y Martina Artiaga, vecina que vive frente al mirador, y sus hijas Carmen y Mariana. Y el señor Lira (Niño Lira, le dicen), y Reina Guzmán, y Lenis Matamoros. Todos.


 Vecinos del sector Santo Domingo de La Palomera

Ciudad de topografía de altibajos, como la vida, de barriadas desconocidas por su ubicación al margen, como en tiempos medievales, a la convocatoria arribaron para la celebración caraqueños desde varios puntos de Caracas; los aliados de Ciudad Laboratorio lo hicieron a pie desde la Hacienda La Trinidad Parque Cultural. “…Y echamos a andar, observando encierros y olvidos, buscando oportunidades para conectar e integrar”, diría en las redes Cheo Carvajal. “Toca hacer el recorrido ahora a la inversa, del barrio a la galería”. El sábado 20, porque el plan sigue, la gente de La Palomera invita a ver los primorosos jardines de sus casas; y entre febrero y marzo de 2020, en los Secaderos de La Trinidad anuncian el montaje de la exposición de Integración en Proceso Caracas, “y estaremos acompañando a Enlace Arquitectura (Elisa Silva, María Virginia Millán, Sofía Paz, Carol Arellano y muchos otros), artífice de este proyecto”, añade Cheo Carvajal.

La Palomera es una fiesta y la música corre por cuenta de la Fundación Bigott: Me dijiste que eras libre como la palma del llano. “¿Qué quién es Richard? Es mi zamuro, come en mi mano, lo crié, ya tiene un año, vuela, pero regresa cuando le silbo”, dice William Díaz, activista de tendencia compasiva. ¿Por qué no vuelas ahora que llegó la primaveraaa?. “¿Y el perro? Gringo”, hace las presentaciones, “bueno porque tiene los ojos azules”. Richard y Gringo no saben de quimeras, se mantienen allí, entre el suelo y el cielo, por Barrialito, Piedra Pintada, Las Brisas, La Ceiba, Girardot. “Nací aquí hace 52 años, trabajo en la alcaldía, tengo a mi esposa, dos hijos y tres nietos, estoy a la orden”.

Vuela si quieres volaaar.





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