A Paso de Tango
Historia 25/04/2021 08:00 am         


El tango moderno se debe al genio creativo de Astor Piazzola, quien debió pagar cara su osada transformación



Por Eleazar López-Contreras


El tango llegó a Europa en 1905. Dos años más tarde, más que un simple baile, era considerado toda una etapa. Rodolfo Valentino lo impulsó en Los cuatro jinetes del apocalipsis, que siendo una película muda, literalmente obligó a miles de pianistas que acompañaban la cinta en diferentes salas de cine del mundo, a tocar el tango, lo cual contribuyó a su divulgación. En Cuba y Brasil, Lecuona y Villa-Lobos tocaron tangos en sus tiempos de acompañantes de
películas mudas.


La crítica

En sus primeros tiempos el tango no sólo era mal visto y criticado, sino que fue prohibido en varias partes. El Kaiser Guillermo II arrestaba a los oficiales que lo bailaran y el arzobispo de París lo borró de la lista de bailes decorosos por “indecente y ofensivo a la moral”, hasta que fue estrictamente prohibido por el Papa, quien ingenuamente recomendaba que fuera sustituido por la furlana (originalmente la friulana, una danza de gondoleros de Friul) pero no hubo forma de revivir a la fulana furlana. Finalmente, el Papa Pío X le dio su bendición al tango, después de una demostración que le hicieran en el Vaticano los famosos bailarines Casimiro Aín y Edith Peggy con el sofisticado acompañamiento de un trío dirigido por Vicente Loduca.


Tango con mozzarella

Las letras del tango, como sólida expresión literaria, probablemente se iniciaron con Mi noche triste, de Pascual Contursi. Esa versión de Lita fue escrita en 1918, año en que comenzaron a dejarse atrás las letras imitativas del cuplé español y de las viejas payadas con que se inició Gardel antes de popularizar el tango-canción. Dados el valor de su música y su innegable fuerza lírico-expresiva, que muestra lo cotidiano con una formidable sobrecarga emocional y documental del ser humano, hasta ahora no igualada en otros géneros, es que en el umbral del año 2001 Argentina consideraba solicitarle a la UNESCO declarar el tango Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, algo que también reclamó para sí el gobierno de Italia, que estimaba que la pizza también debía ser proclamada como Tesoro Intangible de la Humanidad.


Barbarazo porteño

En su temática, las letras del tango abarcan todo tipo de protestas. Cambalache fue estrenado por su autor en Madrid en 1935. Dentro del terrible pesimismo del realismo porteño que inspiran sus composiciones, el desengañado Enrique Santos Discépolo declara que da lo mismo ser un burro que un gran profesor. No obstante esta visión filosófica universal, el mismo autor expone una queja más personal en otro tango. Similar a la posterior desplumada sufrida por Wilfrido Vargas en El barbarazo. En Chorra, en el que la mujer se llevó hasta el queso de la nevera, Discépolo <<< plantea su tragedia personal en la que una posesiva damisela, objeto de su
ingenuo amor, arrasó hasta con su “puestito del mercadito” y entre ella y sus padres terminaron de pelarlo en una operación que podríamos catalogar como un “barbarazo” porteño.


Tangos de otros países

Compositores de tangos los hay de todas las nacionalidades, diferentes a la argentina o uruguaya. Jelousie es del danés Jakob Gade; Blue Tango, del norteamericano Leroy Anderson; Tango Angele es uno de los muchos compuestos por el alemán Kurt Weill y, entre tantos otros, obtuvo una enorme difusión Hernando’s Hideaway, que salió de una comedia de Broadway (Pajama Game, de Richard Adler y Jerry Moss). Igor Stravinsky incluyó un tango en una obra suya que fuera interpretada por la Orquesta Filarmónica de Filadelfia. Este complicadísimo tango se lo dedicó Stravinsky al diablo.


Tangos en latín

El tango es el baile nacional en Finlandia, donde todo el mundo los compone; pero ninguno como lo hacía el Dr. Jukka Ammondt. Hace unos años, el Papa Juan Pablo II le otorgó una medalla especial al Dr. Ammondt, después de haber recibido de él un disco de tangos en el que el docto y diligente catedrático finlandés se había esmerado en cantarlos ¡todos en latin! El Vaticano ya no se queja del tango, pero originalmente fue duramente criticado. Esto fue así hasta que El Papa Pío X le dio su bendición después de una demostración que le hicieran los famosos bailarines Casimiro Aín y Edith Peggy con el sofisticado acompañamiento de un trío dirigido por Vicente Loduca.

Pero, para algunos, el asunto no ha cambiado mucho. En tiempos modernos el tango ha sido prohibido en algunos países, aunque más por sus letras “ofensivas” que por considerarlo un baile indecente. En 1976 se prohibieron varios en Uruguay porque cantaban verdades. Aquaforte fue uno de ellos, porque decía: “Un viejo verde/que gasta su dinero/emborrachando a Mimí/con su champán/hoy le negó el aumento/a un pobre obrero/que le pidió/un pedazo de pan”. ¡Ché, pedíme otro!

Otros tangos han sido “vetados” por los propios músicos, pero por razones muy diferentes a su mensaje de denuncia. Como el tango Recuerdo era de difícil ejecución, los músicos de muchos café-concerts de Buenos Aires y Montevideo —que generalmente eran muy malos—, le sacaban el cuerpo. Cuando el público les solicitaba “¡Recuerdo! ¡Recuerdo!”, los músicos se hacían los locos y contestaban: “Con mucho gusto, serán dados”. ¡Estos cubanos sí que son frescos! La popularidad del tango y sus cantantes siempre llegó a millones de personas, sobre todo en Latinoamérica, donde la masa del público conoció y aplaudió a los grandes tanguistas de la época que generaron simpáticas anécdotas.

Alberto Castillo, por ejemplo, que “guapeaba” el tango en una forma equivalente a como luego La Serie manejara el bolero, causó sensación en la Habana y pareció influenciar a todo el mundo. Su pianista, que era negro (J. Mora, compositor de Margarita Gauthier con J.J. Nelson), le soltó un piropo a una guapa habanera que caminaba por el Malecón. Al escuchar el peculiar requiebro, soltado en su acento típico porteño, con un “Che, piba” de por medio, tomándolo por criollo, una graciosa mulata habanera exclamó: “Óyeme, tú. Estos cubanos sí que son frescos… que con eso del tango ¡hasta los negros están hablando como argentinos!”.

En Cuba y otros países se conocían muchos tangos en versiones de bolero, desde que Pedro Ortiz Dávila “Davilita” grabara Niebla del riachuelo con la orquesta de Noro Morales (lo cual indujo a que Billo Frómeta abriera con esta pieza su primer mosaico en 1945).


El genio de Piazzola

El tango moderno se debe al genio creativo de Astor Piazzola, quien debió pagar cara su osada transformación. Astor Piazzola se las vio negras cuando reformó el tango con su Octeto, que para furia de los conservadores, incluía una guitarra eléctrica. Cuando el revolucionario grupo se presentó por primera vez en Buenos Aires, al guitarrista Horacio Malvicino lo insultaron y le dieron un ultimátum: “O dejás a Piazzola o te reventamos”. A Piazzola, que se había inspirado en el Octeto de Gerry Mulligan y había sido encaminado y conminado a hacer lo suyo por Nadia Boulanger en París, lo tildaron de “traicionero”, “ignorante” y “asesino de Gardel”. También faltó poco para que al pianista (Atilio Stampone) le dieran unos martillazos en los dedos de las manos. La voz que se regó, a partir del debut del grupo (en 1955), que Piazzola andaba arruinando el tango y por eso le hicieron la vida imposible.

Durante el memorable debut del vanguardista Octeto (sobre todo, memorable por los insultos que concitó), a Piazzola se le reventó el acordeón y algún exaltado del público le gritó: “¡Loco, ni el bandoneón te aguanta!”. Un crítico uruguayo comenzó su nota diciendo: “Subieron ocho locos al escenario…”.

Piazzola retalió después y pidió cinco años de cárcel para los críticos de tango. Pero la calidad se impone. En 1971 concitó enormes ovasiones en el Teatro Municipal de Caracas, durante la celebración del 1er. Festival de la Onda Nueve. En 1974 su grabación de Summit (en Italia) con el saxofonista Gerry Mulligan, logró el reconocimiento universal. Desde entonces su nombre figura en una lista de los músicos más destacados del siglo veinte.


Gardel en Venezuela

Venezuela no se salvó de la fiebre del tango. Carlos Gardel le cantó al Gral. J.V. Gómez un tango que compuso con Razzano y Herschel: Pobre gallo bataraz. Aquiles Nazoa hizo una obligada referencia a la coincidente desaparición de Gómez y Gardel, ambas acaecidas en 1935. En un disco antológico grabado en 1967, se interrumpe un tango que canta El Zorzal Criollo, y salta Aquiles, quien en voz de Simón Díaz, dice: Un momentico, señora/no lo quite que ese es él./Esa voz cautivadora/que se está escuchando ahora/es la de Carlos Gardel…/Al compás de esta canción/doy en el tiempo un gran brinco/y como quien va en avión/vuelvo al año treinta y cinco/cuando yo era muchachón./Fue muy triste el año aquel/en junio, como se sabe/en un accidente grave/se mató Carlos Gardel./Pero no todo es desengaño/detrás de un mal siempre hay un bien:/en diciembre de aquel año/¡se murió Gómez también!


Prohibición

Algunos países han prohibido uno que otro tango en tiempos modernos, aunque más por sus letras “ofensivas” que por considerarlo un baile indecente. En 1976 se prohibieron varios en Uruguay porque cantaban verdades. Aquaforte fue uno de ellos porque decía: Un viejo verde/que gasta su dinero/ emborrachando a Mimí/con su champán,/ hoy le negó el aumento/a un pobre obrero/que le pidió/un pedazo de pan.


Tango enrevesado

El tango Recuerdo era de difícil ejecución, por lo que los músicos de muchos café-concerts de Buenos Aires y Montevideo, que generalmente eran muy malos, le sacaban el cuerpo. Cuando el público les solicitaba “¡Recuerdo! ¡Recuerdo!”, los músicos se hacían los desentendidos, contestando: "Con mucho gusto, serán dados".   







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