¡A Bailar Pachanga!
Identidad 19/04/2020 07:00 am         


La pachanga fue el primer ritmo que le dio vida a muchas orquestas neoyorquinas que pronto surgieron con la dotación de charangas



Por Eleazar López-Contreras

En pleno apogeo de la pachanga de Eduardo Davidson (el nombre artístico de Claudio Cuza), y en coincidente efervescencia con las celebraciones del triunfo del 26 de julio de 1960, Gabriel García Márquez visitó la isla y dijo que “Cuba es una pachanga fenomenal”. Pero los revolucionaros no estaban de acuerdo con la guachafita, por lo que el Ché Guevara, que le metió unos pasitos a la su conga, señaló que para que tuvieran éxito en la empresa transformadora que se habían trazado, había que “despachanganizar” a la Revolución. Al poco tiempo, un guasón asomó que lo que hasta el momento se había logrado, con mucha efectividad, era despachanganizar a la isla, pues ¡hasta Eduardo Davidson se había ido con su música a otra parte! La pachanga, llevada a Nueva York por la Aragón y por Fajardo y sus Estrellas (quien electrizó la ciudad al tocar en el Palladium y el Waldorf-Astoria), fue el primer ritmo que le dio vida a muchas orquestas neoyorquinas que pronto surgieron con la dotación de charangas, en abierta contraposición a las grandes bandas, que interpretaban la pachanga sin ribetes jazzísticos, si bien esto lo hacían con arreglos mucho más explosivos y sonoridades más potentes, lo cual quedó ampliamente demostrado en el disco Pachanga con Puente y en otro muy denso de Machito, si bien los primeros discos de charanga que grabó Pacheco eran candela, pero con otro tipo de fuego.

Hacia 1960 se presentaron en el Palladium neoyorquino cuatro formidables orquestas. Comenzaba a abrirse paso la charanga y los flautistas cubanos, como Fajardo y Pupi Legarreta, estaban por instalarse en Nueva York. El show de esa noche fue algo espectacular, pues en esa inolvidable tanda se dio un mano a mano entre los dos Titos. Ello culminó en un careo entre los bajistas de ambas orquestas: Cachao, derrochando veteranía dentro de su particular estilo (y hasta usando el arco), y Bobby Rodríguez, más profundo y definitivamente poseedor de un estilo de vanguardia, que mostró utilizando el potente y sonoro bajo Baby Ampegelectrónico. Cachao tocaba entonces con la orquesta de Tito Rodríguez en sustitución de Julio Andino; Bobby Rodríguez era el bajista fijo de Tito Puente. Las otras dos orquestas que tocaron esa noche fueron Charlie Palmieri y su candente Charanga Duboney (con Johnny Pacheco en la flauta) y la charanga del super flautista Belisario López, cuya experiencia se remontaba a 1928, cuando fundósu primera orquesta. (Antonio María Romeu había formado un conjunto típico en 1926, con Belisario López en la flauta y Rogelio Martínez como cantante, al que muy pronto se le sumó Mario Bauzá en el clarinete. Ya en 1930 Belisario López había enriquecido el timbre de su charanga con un instrumento de poca duración llamado solo vox). El que alternaran la Duboney y Belisario López en el Palladium era indicio de que se escuchaban nuevos sonidos en Nueva York, venidos en alas de las “nuevas” orquestas de charanga. Entre todas ellas, fue la Orquesta Broadway la que permaneció activa después que se extinguió la pachanga. En plena efervescencia de este ritmo, Tito Puente también grabó un disco de increíble sabor con su orquesta, más violines (el cual incluía su ahora célebre Oye como va, con Pupi Legarreta en la flauta), mientras que Tito Rodríguez también hacía lo propio con uno de charangas que imitaba este sonido típico pero de ambiente totalmente frío, a pesar del uso de orquestaciones más ambiciosas. Ya Tito Rodríguez había contribuido a que se originara cierta confusión al referirse al ritmo charanga en las letras de algunos números. El fulano ritmo no existía, pero de tanto insistir (“Óyeme, Antonia,/qué bien tú bailas charanga” o “El oso, osa y osito/bailan la charanga”, etc.) se creó la errada noción acerca del inexistente ritmo. La confusión se profundizó en 1959 cuando surgió la pachanga, que las nuevas y viejas charangas adoptaron de inmediato pues la novedad causó furor. Este estilo había sido introducido originalmente en Cuba por la Orquesta Sublime con el nombre de Ritmo Pachanga, que así lo llamó el productor Miguel Estivil, del sello Panart, quien tomó el título de la pieza original (La pachanga, orquestada por Richard Egües pero que tenía un antecedente en A la rigola) y así lo lanzó al mercado. Finalmente quedó el nombre de charanga para designar al tipo de orquesta de viejo origen cubano, mientras que pachanga fue usado para identificar al ritmo creado por Davidson y explotado en Venezuela por Los Peniques de Jorge Beltrán. El ritmo charanga pronto pasó al olvido, no sin que antes fuera convocado un conciliábulo para determinar cuál era el nombre correcto para describirlo.

Alrededor de 1960, en un baile en el Bronx, Pacheco marcó demasiado rápido el tiempo de un número con su charanga. Desconcertado, el público no sabía qué hacer pero pronto la gente comenzó a imitar lo que veían en el escenario cuando Pacheco y sus cantantes intuitivamente sacaron sus pañuelos y comenzaron a agitarlos mientras bailaban. (En realidad, los músicos y cantantes los habían sacado para secarse la cara y refrescarse, pues el calor era muy fuerte). El asunto pegó. Ése es el motivo por el cual en algunos discos de charanga aparecen los modelos haciendo gestos con un pañuelo, prenda que se menciona en algunas letras, incluyendo una composición que se llamó El pañuelo. De allí comenzaron a llamar pachanga a este acelerado ritmo. Para evitar la confusión derivada del uso de un mismo término para llamar a unbaile, el cual tradicionalmente era empleado para describir a las viejas y nuevas orquestas cubanas con flauta y violines (que provenían de las antiguas charangas francesas), se decidió realizar una mesa redonda para discutir el asunto y tomar una decisión al respecto. En esa reunión estuvieron presentes Al Santiago (cuyas orquestas de charanga, firmadas por su sello Alegre, sonaban en la radio y vendían muchos discos), Tito Rodríguez, Johnny Pacheco, Charlie Palmieri, FrancesLublan (de la editora Peer International) y el veterano promotor Federico Pagani, en representación de la sala de baile Palladium. La reunión tuvo lugar en el Caravana Club. Después de discutir el asunto, para evitar confusiones, el grupo decidió (aunque no por unanimidad) seguir usando el nombre de charanga, para distinguir a los grupos de violines y flautas, y llamar pachanga al nuevo ritmo.Joe Quijano aclaró el asunto para el público cuando lanzó el número La pachanga se baila así, que decía: “Hay una discusión en el Barrio/de cómo se baila la pachanga./Hay una discusión en el Barrio,/que creen que charanga es pachanga./Una charanga es la orquesta que está de moda/y una pachanga es el baile que se baila ahora”. Pero entonces se presentó un problema, y era que la pachanga, que todos sabían que había sido creada en Cuba, ahora lucía como un ritmo salido del Bronx y, muy específicamente, de la charanga de Pacheco (con el nombre supuestamente derivado de Pacheco con charanga); sin embargo, había una diferencia fundamental: la pachanga de Davidson tenía un redoble de merengue, mientras que lo de Pacheco era un ritmo muy movido pero sin ese vital elemento. Para mayor confusión, Pacheco se atribuía la creación de la pachanga.

En esos años, los movimientos liberacionistas de cualquier género apenas sí comenzaban a delinearse en la ciudad, de tal modo que pronunciarse o manifestarse abiertamente como gay (simpatizante o practicante) requería de mucha valentía y audacia. Esto viene al caso por la ingeniosa salida que tuvo Eduardo Davidson en un programa radial, en el cual se enfrentó a Johnny Pacheco para tratar el asunto de la paternidad del ritmo. Pacheco fue enfático en la entrevista que encaró a los dos, cuando afirmó que él era el padre de la pachanga. Sin perder un compás, Davidson, que era muy ingenioso y que sabía que él había creado el novedoso ritmo en Cuba, le contestó con gestos abiertamente melosos: “Si tú eres el padre, entonces, ¡yo soy la madre!”.







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