La Historia como Espejo (VIX)
Análisis 28/11/2021 08:00 am         


Cuando en nuestra última nota abordamos en forma directa lo referente al Estado Islámico (ISIS), de ninguna forma se estaban dejando de lado las manifestaciones de violencia



Por Manuel Salvador Ramos


En la segunda mitad del siglo XX protagonizaron distintas agrupaciones vinculadas a la problemática del musulmanismo. Como ya lo habíamos apuntado, luego de la aparición del Estado de Israel, del fracaso del nacionalismo Panarabico y de las dos guerras de coaliciones árabes contra Israel, el clima de descontento y protestas se hizo presente en las naciones árabes y como consecuencia de ello se produjo la radicalización de amplios sectores. Ello explica que se hayan efectuado varios actos de terrorismo organizados por grupos palestinos como Al Fatah y Hamas, siendo el más notorio, por sus características sanguinarias, el trágico episodio de Munich en 1972. Fue la ocasión cuando un comando de “Septiembre Negro”, facción de la OLP, masacró a once atletas israelíes que participaban en los Juegos Olímpicos. Asimismo, cabe mencionar un dato que poco se ha manejado: la línea aérea estatal israelí EL AL, ha sufrido cerca de treinta atentados desde que comenzó a operar internacionalmente.
No obstante, como necesariamente debemos confluir en el panorama actual del terrorismo promovido y ejecutado por facciones del islamismo radical, obviaremos lo relativo un recuento cronológico pormenorizado de los distintos episodios acaecidos hace ya algunas décadas, volcando nuestros enfoques concluyentesa la tarea de configurar con más precisión la visión actual del tema.

EL ESTADO ISLÁMICO ¿ES UN ESTADO?
En medio del caos que significó la ocupación de Irak por parte de USA, así como el devastador escenario de la guerra civil emprendida por los sunitas contra la mayoría chiíta, ambos hitos ya planteados en esta secuencia, se conformó un panorama óptimo para el yihadismo radical y por lo tanto no es de extrañar que éste creciera primero en el Irak ocupado y luego se proyectase hacia Siria envuelta en una guerra civil desde el año 2011. Que se haya asentado territorialmente en esos dos países no es una casualidad, pues ambos han vivido un proceso similar-aunque con distintas características-de descomposición y violencia. Pero en todo caso, la implantación territorial del Estado islámico, su apoyo “internacionalista” y su modernísimo nihilismo mediático, fue también influenciado notoriamente por otros factores como el fracaso de las intifadas democráticas y el retorno de los imperialismos y las dictaduras en la región.

Bajo el liderazgo de Abu Bakr al-Baghdadi, cabecilla de la organización desde 2010, el grupo supo aprovechar todas esas coyunturas para expandirse por gran parte de Irak y Siria, declarándose en abril de 2013 Estado Islámico de Irak y el Levante, usando igualmente las siglas ISIS, provenientes éstas del nombre en árabe “Islamic State of Iraq and Sham”, donde Sham hace referencia al Levante o a la Gran Siria. Al conquistar el territorio de una gran parte de los citados países en un período que se extendió desde la segunda mitad de 2013 hasta la primera mitad de 2014,EI rompe relaciones con Al-Qaeda desapareciendo de este modo las palabras “Irak” y “Sham” del nombre oficial del grupo y pasando a denominarse simplemente Estado Islámico (EI) a partir de mediados de 2014. En este nivel de los acontecimientos hay que destacar como el significativo avance del autoproclamado Estado Islámico llegó a lograr que Irán y Estados Unidos dialogaran por primera vez sobre la situación en Irak, no como enemigos sino como poderes preocupados por la aparición de un factor cuyas dimensiones e impacto podía poner en peligro sus intereses en la región.

Igualmente puede destacarse que ese mismo 2014 ya el grupo se ha autoproclamado Califato y partir de ahí su meta es gobernar todos los musulmanes del mundo, siendo su objetivo declarado expandirse a mediano plazo por Jordania, Israel, Palestina, Líbano, Kuwait, Turquía y Chipre. La organización se caracteriza por su severa interpretación del Islam y la violencia brutal contra los chiitas; asimismo, reparten dinero y comida entre la población, ganan adeptos en el extranjero, consiguen victorias sobre ejércitos profesionales, además de perseguir y asesinan a etnias minoritarias. Tienen además a su favor quedes de la referida proclamación del Estado Islámico administraron abundantes recursos financieros y llegaron a ocupar y controlar un territorio que entre las zonas que ocuparon en Irak y el noreste de Siria tiene una superficie de aproximadamente 90.000 km2 -un área del tamaño de Italia- donde viven cerca de ocho millones de personas.

Sin embargo, dentro de una realidad contextual tan compleja como es el Medio Oriente, teniendo como adversarios frontales no solo a Irán y Siria, sino a una coalición internacional donde participaban USA, Rusia, Alemania, Reino Unido, Australia, Países Bajos y Canadá, la estabilidad del califato era en esencia una gesta voluntarista que se sostenía por la ingente cantidad de recursos administrados, por la bárbara ferocidad expresada en sus actos gubernativos y por las debilidades intrínsecas de los países en los cuales ejecutaba su actividad. Por eso vemos que ya en el 2015 había perdido el catorce por ciento (14%) del territorio originalmente controlado, pero aún así mantuvo una ofensiva constante contra Siria.
El período que va desde el año 2015 hacia adelante marca los hitos de la sangrienta trayectoria del Estado Islámico. El avance hacia territorios del nordeste de Irak y la conflictiva zona donde se asientan los Kurdos, muestra desmanes de toda índole, resaltando la destrucción de monumentos y escenarios de inestimable valor histórico y cultural, así como la devastación total de ciudades, pueblos y aldeas junto al asesinato a mansalva de miles de civiles. Pero como apuntamos, la estrategia del protoestado iba contra toda lógica militar y política y así, en junio del 2017, el primer ministro iraquí anuncia que Mosul, la ciudad escogida por el Califato como centro y capital, había sido reconquistada por el ejército iraquí y pocos meses después, en diciembre ese año, se consolida la expulsión del EI de esa parte del territorio y por ello Rusia se atreve a emitir comunicados anunciando la “derrota del Califato”

En Siria mientras tanto actúa la poderosa coalición internacional, infringiendo derrotas sucesivas al Califato y recuperado a la vez importantes enclaves territoriales. Es importante destacar allí la presencia activa y altamente eficaz, desde el punto de vista militar, de un agrupamiento promovido por los Kurdos, las Unidades de Protección Popular, quienes se nuclearon con las Fuerzas Democráticas Sirias, FDS para combatir al IS. En esas tareas en la recibieron un gran apoyo logístico proveniente de las fuerzas terrestres de USA.

Este acontecer lleva a una ruta acelerada de sucesos militares que convergen en lo que se ha reseñado como la “derrota del Estado Islámico”, y exprofeso colocamos comillas porque tal señalamiento entra en un terreno de sombras y especulaciones que nos obliga a obviar, en este momento, cualquier tipo de conjeturas referidas al punto, reservando las mismas para la oportunidad en la cual cerremos la secuencia temática que nos ha ocupado varias semanas. Mientras tanto nos conformaremos con señalar que entre los años 2018 y 2019 ocurren un conjunto de eventos militares que van reduciendo sustancial y progresivamente el poder del Estado Islámico y los cuales convergen definitivamente en la batalla de Baghuz, población siria a orillas del rio Éufrates, donde entre los meses de febrero y marzo del año 2019 se desarrolla el encuentro crucial.
Al llegar a este hito es cuando observando y analizando con sentido de perspectiva los acontecimientos actuales, necesariamente debemos preguntarnos: ¿fue concluyente lo que en aquel momento se llamó “derrota del Estado Islámico”?







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